Capítulo 45. Aunque lo veo, no lo creo


Me quedé absorta mirando cómo lo que debiera ser hormigón, se tornó en un verde intenso, con sus palmeras, con su playa, con su “¡joder, sigo en la puta isla!” Eli corrió a mi encuentro. Intentó agarrarme del brazo, pero me zafé.

— Marian, te lo puedo explicar.

— No tienes que explicarme nada. Tanto Sus como tú me habéis mentido. Eso, en condiciones normales, haría que os mandara a la mierda. Estas no lo son. No solo me habéis engañado, habéis roto mi confianza en vosotras, sino que me estáis poniendo en peligro.

— Marian, no es así. Te pusimos a salvo. Los que te persiguen no saben que nunca te fuiste. Creen que estás en Madrid. Aquí estás segura, rodeada de la gente que te quiere.

— Matarme es lo que quieren.

Sus apareció en bikini, secándose el pelo, sonriendo. Junto a ella, en una actitud entre chulesca y prepotente, estaba Robert. Nunca lo había visto en bañador. Para la edad que tenía, parecía haberse cuidado mucho. “¿Por qué coño estás analizando la figura de ese idiota?” Los miré con toda la rabia que tenía. Aquellos tres idiotas me mantenían secuestrada. Volví a pensar en Lauren. Me había tirado a Eli sin reparos. Sí, me la follé y no recordé que ella estaba en peligro o muerta…

— ¿Por qué cojones has dejado que saliera? –le reprochó Sus a Eli.

— ¿Estáis todos idiotas? ¿Crees que me voy a quedar en un puto piso en Madrid el resto de mi vida?

— Calma, señoras. Marian, acompáñame, tenemos que hablar.

Seguí a Robert hasta la misma mesa en la que había compartido litros de té con Lauren y Carol. Todo eso parecía tan lejano… Mi jefe se sentó. La mujer minúscula no tardó ni un segundo en aparecer con su enorme jarra. Debía haber un detector de sed en algún lugar escondido.

— ¿Por qué me sigues reteniendo? ¡Mátame ya! ¿Qué pretendes conseguir con esto? No sé dónde está Cris, no vas a sacar nada de mí. ¡Acaba de una vez!

Robert se rio, pero no como si le hiciera gracia, más bien como si lo que le estaba diciendo fuera la cosa más descabellada del mundo.

— ¡Qué cosas tienes, Marian! No quiero matarte, solo deseo que estés a salvo. Todo se está complicando más de lo que pensaba.

— No quieres matarme, pero tampoco me cuentas qué sucede.

— Ya te dije que Lauren no está bien. Se ha obsesionado contigo.

— ¿La has matado?

— Nunca he matado a nadie. No sé dónde está, por eso debo protegerte. No debí dejar que vinieras. Eres mi responsabilidad. Cuidaré de ti, te lo prometo.

— Mira, estoy cansada de toda esta mierda. No me cuentas nada, te limitas a decir que Lauren está pirada, pero no hay nada que lo sostenga.

“Me dijo que había cambiado. Pensé que era cierto. Los doctores decían que se había curado de una forma milagrosa. No sé por qué me lo creí.

Pasó un año estupendo. No se despegaba del niño y de mí. Todo eran sonrisas, palabras amables. Volvía a ser divertida. Me miraba como hacía años, con amor. Me sentí el hombre más afortunado del mundo por haberla recuperado.

Un día, te encontró por internet. Leyó tu estado en Facebook, así supo que estabas sin trabajo. Me pidió que te contratase, que te trajese a Virgin, que te diera un buen empleo. Me convenció de que eras una mujer trabajadora. En eso no me engañó. Creía que eras una amiga de la infancia, quería que ella estuviera bien, así es que eché al director anterior y el puesto fue tuyo. Me hizo comprar la casa que está junto a la nuestra, para que tú vivieras ahí. No me pareció mal. No hay nada malo en tener cerca a los que se aprecia.

Debí haber empezado a sospechar cuando no quiso ir a buscarte al aeropuerto. Volvió a sus extrañas excusas sobre si su pelo no estaba bien peinado, su maquillaje no era el correcto para ese acto o no tenía ropa que ponerse. Sabes que ropa no le falta. Creí que quizá no deseaba que supieras que ella estaba detrás de la contratación. No podía dejar que tú no le agradecieras ese hecho, por eso organicé la fiesta. Ella no sabía que tú estabas invitada. Cuando te vio, le cambió la cara. No fui capaz de saber si tú la habías reconocido, a fin de cuentas, yo suponía que había pasado demasiado tiempo. Os presenté, y tu mueca se torció, como si algo no te cuadrara.

Os vi yendo hacia la casa. Supuse que ella te contaría quién era, que tendríais una charla de amigas. El tiempo pasaba. No me había separado de su lado ni un minuto en todo ese año. Fui a buscaros. Estabais en el vestidor, besándoos. Volví sobre mis pasos e hice más ruido. Lauren estaba contenta, satisfecha. Tú estabas perdida. Cuando te marchaste, le pedí explicaciones. Me contó que eras una antigua novia de su hermana, que la habías confundido con ella. Me enfadé. De nuevo me mentía. Pero ella sabe muy bien cómo camelarme. Rompió a llorar, a decirme que extrañaba a Cris, que lamentaba haberla internado por ser lesbiana…”

— ¿Internado? Lauren me dijo que habías sido tú.

— No soy al único al que miente.

— ¿Y ahora? ¿Qué está pasando?

— No lo sé. Contraté a Carol para que no se despegara de ti. Sabía que tenía algo en mente. Ella se enteró de que os habíais liado. Bueno, de que te habías liado con varias. Montó en cólera. Destrozó el salón, nuestra habitación, la de nuestro hijo. Tuve que llevármelo a casa de mis padres. Ella aprovechó eso para llevarte a casa. Lo había planeado al milímetro. Hasta hizo construir una casa de invitados solo para ti.

— ¿Qué quiere de mí?

— Supongo que lo mismo que quiere de todos, que seas suya, su muñeca. Lo siento –susurró mientras se secaba las lágrimas-, esto es culpa mía. Si yo no le hubiera contado lo que me pasaba, si no hubiera dejado de ser el marido perfecto, tú no estarías aquí.

No aguanté más tiempo sentada ahí. Sin decir nada más, me levanté y me fui a sentir la húmeda arena bajo mis pies. Debía procesar la información. Robert parecía sincero. ¿Debía creerlo? ¿Debía creerme que todo aquello no era más que la necesidad de Lauren por recuperar a su hermana? ¿Para qué meter a mis amigas en esto? Le dije que la amaba, ¿por qué no escapó conmigo?

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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4 Responses to Capítulo 45. Aunque lo veo, no lo creo

  1. Chanin dice:

    Se acerca la verdad quien miente? 🙂 NI idea

  2. lorena dice:

    ¿Qué pasó con esta historia?

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