Capítulo 24. Firme aquí

Catherine se quitó las gafas, sacó un pañuelo, lo pasó por las lentes, se aseguró de que habían quedado limpias y se las colocó. Me miró, recobró la sonrisa y me tendió un sobre naranja. Lo abrí, para corroborar que se trataba del dichoso contrato que querían que firmase.

— No me interesa. Ya tengo trabajo. Y no me gusta su forma de actuar.

— Pero no como este. No solo contará con los beneficios que Andrea le comentó -¿incluía el sexo?-, también la posibilidad de trabajar desde nuestra sede en Madrid unos meses al año. Sé que usted es de allí, y esta isla termina resultando muy pequeña. No queremos una empleada más, queremos que sea un miembro, con voz y voto, de nuestro ejecutivo. No tendrá que pelearse con un jefe que no comprende sus ideas. Usted será la jefa, la última responsable de los proyectos.

— Todo eso suena muy bien pero, como ya le he dicho, tengo un trabajo. Han confiado en mí, y no estoy dispuesta a defraudarlos por unos míseros dólares. Tengo suficientes vacaciones como para hartarme de Madrid o de la ciudad del mundo que me parezca. Quiero que me dejen tranquila. No quiero más cartas, ni que utilice a Andrea como paloma mensajera.

— No solo le ofrecemos lo que aparece en ese contrato. Nuestra empresa ha firmado un convenio con todas las asociaciones LGTBI de las Islas Vírgenes, comprometiéndonos a combatir cualquier tipo de discriminación dentro de la compañía. Por supuesto, sabemos que Amedia no comparte esa visión de igualdad, y siendo usted lesbiana, debería replantearse sus lealtades.

— Combaten la discriminación, pero me etiqueta sin conocerme…

— Disculpe, no era mi intención, tenía entendido… -las palabras se le habían atragantado a aquella señora tan segura-. Tiene usted razón. Añado algo más a nuestra propuesta.

Me tendió otro sobre naranja. Debían tener acciones en la “empresa de los sobre naranjas que no me interesaban en absoluto”. Catherine se impacientaba, y yo no tenía ninguna prisa por descubrir su contenido. Andrea hizo acto de presencia. Ambas se miraron con esa complicidad que se adquiere tras muchos años trabajando una relación, del tipo que sea.

— Marian, eso te interesa.

Por deferencia hacia mi amiga, saqué el contenido. Se trataba de papel fotográfico. Unos arbolitos, un parque, unos niños corriendo, unos abuelos, una Cris, unos bancos, los padres pendientes. ¿Qué cojones? ¡Cris!

— ¿Dónde está?

— Le hemos perdido la pista. Pero la encontraremos.

— ¿Cómo puedes ser tan hija de puta? Te has reído de mí todo este tiempo.

Andrea intentó acercarse. La desprecié con todas mis ganas, con toda mi fuerza. Sabían de la existencia de Cris, y seguro que también por todo lo que había pasado. Me estaban intentando chantajear, y eso era imperdonable.

— No recibimos la información hasta ayer. Yo soy la responsable, le comenté a Catherine lo que Sus me contó, y puso en marcha a un equipo para localizarla.

— ¿Sois de la CIA o qué?

— Marian, queremos que vengas a trabajar con nosotros. Creí que tú ex sería un buen aliciente. La empresa se ha comprometido a localizarla, aceptes o no. 

Por más que miraba las fotos, no podía créermelo. Era ella, sin duda era ella. Parecía triste. Acaricié su imagen. La echaba de menos. La eché de menos cada día, durante todos esos años. Y en ese momento la volví a tener delante. Regresé a la universidad, a nuestra mesa de la cafetería, a sus caricias furtivas. Mi memoria se llenó de recuerdos, de aquel primer beso, de lo que me costó admitir que la quería demasiado, de nuestra primera vez, de la dulzura de sus labios y el ansia de sus manos. 

Un momento en concreto me abordó. Era una de las primeras veces que quedamos fuera del horario lectivo, lejos de los libros en su casa o en la mía, donde nunca estuvimos a solas. Caminábamos cerca del Congreso, casi sin mirarnos, encogidas por el frío que hacía. Estaba tan nerviosa por tenerla a mi lado, solo para mí, que ni me di cuenta de que llevábamos un rato junto a los leones, en la escalinata. Cris me miraba, yo me ruborizaba. Tenía unos ojos tan intensos… En ese preciso momento, no pude negarme por más tiempo lo que sentía por ella. El miedo se apoderó de mí, y las preguntas se amontonaban en mi cabeza: “¿y si no me quiere?”, “¿y si estoy entendiendo mal esto?”. Todo se disipó en cuanto metió su mano en el bolsillo de mi plumas, me agarró con fuerza, y en medio de aquella gente, me besó.

— Os dejo a solas.

Catherine desapareció. Andrea permanecía inmóvil, esperando mi siguiente movimiento. Un movimiento que yo no era capaz de hacer. Al fin, abrió la boca.

— ¿Estás bien?

— ¿Cómo quieres que lo esté después de este chantaje? ¿Cómo has podido participar en todo esto?

— Marian…

— ¡Ni Marian, ni hostias! Te plantas ante mí, vendiéndote como una amiga o como una amante, sin enseñarme el puñal que guardas en tu espalda. ¿Por qué tu jefa no quería vernos juntas cuando ha utilizado nuestra relación para atraerme hasta aquí? Es por Cris. No quiere que sienta nada por nadie, así podrá amarrarme. Pero, ¿sabes?, Cris tiene una familia que no sabe nada de ella, gente que la quiere y que se preocupa por su estado. Y vosotras… Vosotras solo queríais que yo firmara estos putos papeles.

— No es así. Sabes que me gustas. Como amante, como amiga, como lo que surja entre nosotras. Solo quería ayudarte.

— Me has ayudado. Si alguna vez dudé, ahora todo está muy claro. Robert será un chulo, pero no me ha atacado de este modo tan ruin. 

Lancé los papeles sobre la mesa, guardé las fotos de Cris en mi bolso, lancé una mirada de odio y me dispuse a irme. Mi móvil me advirtió de una llamada. Dudé en cogerla, pero podía ser importante, y había decidido que mi trabajo fuera desde ese momento lo único que me importara.

— Marian, ¿eres tú?

— Cris…

Anuncios

About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
Esta entrada fue publicada en Buscándome. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s