Capítulo 4. Un desayuno no es solo un desayuno

No sé qué cualidades posee el sexo, que siempre termino pillada por mi compañera de cama. Y en este caso, no me hacía demasiada gracia. Una chica de veinticuatro años, guapa, con un trabajo que le abre muchas piernas, que va al parque de botellón y su mayor preocupación es qué zapatillas ponerse.

– Dame un minuto, ahora vuelvo.

Oí cómo Eli trasteaba por la casa. Yo me quedé rezando para que sus compañeros de piso no notaran las huellas que dejamos en el sofá. ¿Qué coño pintaba yo ahí? Tenía que haber echado un par de polvos y haberme marchado. Pero el amanecer nos sorprendió retozando, envistiendo nuestros cuerpos, esquivando sus mimos, y deshaciéndome en ellos.

– No sé lo que desayunas, así es que traje café, Colacao, leche, azúcar, sacarina, tostadas, galletas y napolitanas.

– ¡Madre mía! -exclamé admirando su destreza con la bandeja-. Solo tomo café.

– Pues ya desayuno yo por tu cuerpo.

– Mejor vamos al salón, que se te va a llenar la cama de migas.

– Eres como una madre. Luego cambio las sábanas. Aunque…, la verdad es que quería dormirme con tu olor un par de días. Quédate. Pasa conmigo cada noche, bueno -reculó-, cada día también.

– Eli, tengo cosas que hacer.

– Hazlas mientras trabajo.

– No -lamenté con un suspiro-. No puedo hacer las maletas o preparar cajas por la noche. He quedado con una amiga para que me ayude.

– ¿Te cambias de piso? Aquí hay una habitación libre. Y en mi cama, todo el hueco que quieras.

– Me voy la semana que viene. Me ha salido un trabajo en…, muy lejos.

– Puedo ir a verte. Me voy el lunes por la mañana y vuelvo el martes por la noche.

– No, Eli.

– Así es que solo fui un polvo de una noche. No pasa nada. Nunca me prometiste nada. Pero pensé que lograría que esto no se quedara en hoy, que existiera un mañana. Lo siento -reculó-. Voy a la ducha. No te entretengo más.

Aquello me rompió algo por dentro. Me vestí lo más rápido que pude, y huí. Veinte minutos andando, con las lágrimas escapándose de mis cansados ojos. Eli me gustaba, y en otro momento, me hubiera quedado. Incluso hubiera aceptado sentarme en el césped, que se me durmieran las piernas y que mi ropa se tiñera de verde. Quizá no fue buena idea aceptar ese empleo. No estaba convencida de estar dando un paso en firme. No por lo que Eli había despertado en mí, sino porque salir de Madrid, verme sola, en un país extraño, sin un dominio del inglés suficiente como para comunicarme. ¿Y si me quedaba? ¿Qué sería de mí? Irme con mi madre, trabajar en a saber qué, por un sueldo ridículo. Estaba acojonada. Los besos de Eli no ayudaron. Quería sentirlos de nuevo. Veinte minutos y ya extrañaba su cuerpo.

Decidí irme a dormir. El recuerdo de la noche anterior, no me dejaba conciliar el sueño. La sábana y la manta, se enredaban con mis piernas, con las vueltas que daba, con un tacto que ya no sentía. Era mejor empezar a recoger. Lo malo de la nostalgia es que no te deja guardar las cosas en cajas sin rememorar un pasado que siempre creemos mejor. Guardaba libros que Lina me regaló, otros de la carrera, otros que no sé de dónde salieron. Guardaba instantes de mi vida, y los precintaba, intentando conservar lo que inspiraban en mí.

Sus cumplió su promesa, y vino a ayudarme esa tarde. Mientras empaquetábamos toda mi vida, notaba que las preguntas se le agolpaban en la boca. Intentó evitarlas, pero su sed de curiosidad, pudo con ella. Le conté, sin entrar en detalles sexuales, lo que había sucedido con Eli. Ella me sonreía, sintiéndose orgullosa, y alardeando de lo buena casamentera que era.

– Pues deberías mantener el contacto con ella.

– ¿Qué no has entendido? Que quería salir conmigo, ser mi novia, o como quieras llamarlo. No voy a avivar sus esperanzas. Me voy al culo del mundo en menos de una semana. ¿Le ofrezco una relación por Skype?

– No, pero vendrás de vacaciones, y aunque estarás harta de tanto sexo, quizá te apetezca un revolcón. Joder, y de aquí a que te vayas, puedes estar follando hasta que se te irrite. No os entiendo -ya se ponía en “modo filosófico”-, ¿sabes lo difícil que está encontrar a una tía con la que echar un polvo? Quizá debí follarte cuando tuve la oportunidad. No estamos cumpliendo los requisitos de “la buena bollera”.

– ¿De qué me estás hablando ahora?

– A ver, todas sabemos que nos tenemos que acostar con nuestra mejor amiga. Y tú me lo pusiste tan fácil una vez… Lástima que tenga un poquito de moral y te quiera tanto -ante mi mirada de desconocimiento, prosiguió en tono narrativo-. Corría el año 2000. Tú estabas completamente borracha. Entrando y saliendo del baño, con unas, con otras… Te acercaste a mí, tambaleándote, y me dijiste: “me muero por escuchar como te corres en mi boca”. No sabes cómo me pusiste. Creo que me estuve masturbando durante años con esa imagen. Pero yo, que soy una buena chica, te cogí del brazo, y te llevé a casa de tu madre.

– Yo no hablo así. Además, lo recordaría.

– Al día siguiente, tenías tal resaca, que tu madre pensó que era meningitis, y te estuvieron haciendo pruebas durante horas. Creo que lo justo es que me compenses ahora por el calentón de aquel día.

– Flipas. Te estoy diciendo que anoche me acosté con una chica, que me gusta, que me jode no tener la oportunidad de conocerla más, y tú quieres que me ponga de rodillas entre tus piernas. Creo que deberías dejar de organizar la vida sexual de las demás, y comenzar a avivar la tuya. Estaba borracha y rota, por eso no te acostaste conmigo, por eso, y porque soy tu amiga y te hubiera estrangulado.

Continuamos empacando los trastos, en silencio. Quizá fuera cierto que le dije eso, pero no lo recordaba, y hubiera vivido más tranquila sin saberlo. Sus era como una hermana para mí. Ni siquiera había pensado en ella en esos términos. ¡Joder!, que era mi amiga, mi mejor amiga, esa en la que me refugiaba, a la que no temía contarle el dolor que sentía cada vez que me rompían el corazón. ¿El manual de la buena bollera? Mejor ser una mala, que acostarme con Sus.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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