El reencuentro V

Todo era tan distinto a como lo habían imaginado. Ambas llegaron a pensar que el mundo confabulaba para que no estuvieran juntas o que quizá no debieran estarlo.Lucía se pasaba el día intentando eliminar cada pensamiento que la nombraba. Se dedicaba a ponerse música a la que denominaba “odiosa”, cualquier canción que le recordara únicamente el daño que había sentido.

Mientras tanto, Fátima vivía esperanzada, tenía las ilusiones puestas en ese posible trabajo en España, al lado de Lucía. Pero esa llamada no llegaba nunca, y cada día que pasaba, sabía que se alejaba de su objetivo. Temía llegar a Madrid, y que Lucía no quisiera verla, que estuviera con otra, o que la odiara lo suficiente como para no cogerle el teléfono.

Seguían sin hablarse, ambas esperaban que fuera la otra la que diera el primer paso, pero no sucedía, y sus largas conversaciones nocturnas, esas que lograban que Lucía conciliara el sueño, desaparecieron junto a sus ganas de continuar con una relación a la que ella no le veía futuro. Intentaba llenar el vacío que Fátima había dejado, conversando con chicas que no le resultaban del todo interesantes. Deseaba encontrar a una mujer que le deslumbrara, como una vez hizo Fátima, pero que fuera más mayor, alguien con quien compartir sus problemas y que le hiciera sentir protegida y comprendida. “Algún día llegará”, se repetía una y otra vez, sabiendo que primero tenía que sacarla de su mente.

Fátima pasaba sus días con taquicardia. Miraba el móvil, con la esperanza de que Lucía hubiera cambiado de opinión, aunque sabía que eso no sucedería. Esta vez sí que se había cabreado. Entendía el mosqueo, no le había hablado demasiado bien, pero “¿cuánto tiempo hacía que Lucía rara con ella?” Llevaba mucho tiempo desconfiando de ella, su cabeza le decía que había otras, pero deseaba que eso no fuera cierto, que no intentara desprenderse de sus recuerdos entre los brazos de una desconocida.

El tiempo seguía pasando, el olvido se adueñaba de sus mentes. Y, poco a poco, aquel precioso y fino lazo que una vez las unió, terminó rompiéndose para siempre.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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