Tic, tac

Tic, tac, tic, tac. Las horas se marcan en el reloj digital. Pasan lentamente, en silencio, sin esas agujas que nos recuerdan lo finito de la vida. Tic, tac. Suena en mi cabeza al son de un silencio que me aturde. Tic, tac. Otro segundo sin ti. ¿Por qué no dejo ya de pensarte? Tic, tac. Por más que mire, tú no apareces.

Esta noche no me arroparás con tu cuerpo. ¿Será por eso que no duermo? El dichoso reloj me está ahogando. ¿Por qué todos los dispositivos me deben recordar el tiempo que he pasado sin ti? Tic, tac. ¡Cállate! Deja que te olvide. Maldito reloj, solo mereces que te torture como tú lo haces conmigo. Y de nuevo, tic, tac, tic, tac. ¿Acaso no tenías suficiente con no haberte detenido cuando debiste?

El ritmo del reloj se aceleró cuando mis dedos te recorrían, cuando mis labios te besaban, cuando te tenía solo para mí. Pero, de nuevo, ese horroroso tic, tac. ¡Deja ya de soñar! ¿Crees que no sé el tiempo que hace que no sé de ella?

Nuestras miradas, posándose en el aire que embriagaba la estancia. Nuestros cuerpos, desnudos, sin piel, solo cubierto por millones de terminaciones nerviosas que me hacían estremecer. Tic, tac. No puedo seguir echándote de menos.

Los cuerpos que se lamían, que se abrazaban entre suspiros, el calor, el sudor, las ganas. ¡Qué ganas de ti! Tu me hacías sentir tan viva… Tic, tac. Sí, si no fuera por el reloj, pensaría que estoy muerta. Tic, tac. ¿Volveré a tenerte?

Mis labios se fundían con tus caricias. ¿Qué era aquello? Quizá un grito ahogado. ¡Joder!, ¿cómo logras estremecer así mi mente? Esto no es sexo, es amor, es una simbiosis, un forjado aún ardiendo. Tic, tac. Mi tiempo se acaba.

Te siento dentro, más adentro. Hagámoslo por fuera y por dentro. Tus manos, tu lengua, tus pechos. Rasgúñame la consciencia. Tic, tac. Me rajaste entera.

Quiero acariciarte con mis labios. Te busco, ahí estás, encorvando tu cuerpo. Es mío, sí, solo mío, en ese momento lo es. En tu mente, solo yo, nosotras. Tic, tac. Ya lo voy asumiendo.

Te sientas sobre mí, te noto, te siento. Una hidrólisis vaginal me impregna. Ahora te sientes plena. Vamos, no dejemos de movernos. Mi mano en tus caderas, acompañando tu movimiento. Tic, tac. No sé cómo sobreponerme a esto.

Tu cuello se extiende, se que estás cerca. Me elevo. Ven, tiéndete sobre mí, quiero que mi oído guarde tu orgasmo. La respiración se agita. Venga, que llega, dámelo. Sí, eso es. Tic, tac. ¿Ni eso me dejarás recordarlo sin el paso del tiempo?

Tic, tac, tic, tac. No puedo. Te echo de menos. Tic, tac. ¿Por qué te has ido tan lejos? Tic, tac. Ese sonido imaginario es lo único que tengo. Tic, tac. Vale, lo acepto. Tic, tac. Ya no te tengo.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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