No digas nada

Mírame y no digas nada. No digas todo eso que callas, no lo digas, porque ya lo sé, lo veo en tus ojos, en el movimiento de tu cuerpo, en las sombras que vas dejando a tu paso. 

No digas nada, porque ya lo sé todo. No lo digas, no quiero oírlo. He escuchado tus mentiras, tus silencios, y ahora que soy yo la que decide no escucharte, tú balbuceas rebuscando decir la verdad.

No digas nada, porque todo me lo has dicho. Tus ausencias, tus celos, tus miedos. Todo ha hablado por ti cuando tú no querías hacerlo.

No digas más nada, no es necesario prolongar el sufrimiento, no digas que no me amas, porque eso ya lo siento.

No digas que me extrañas, porque no quisiste quedarte cerca. No lo digas, sé que no es cierto.

No digas que luchaste hasta caer rendida, que batallaste contra el mundo solo para que yo sonriera. Y, ¿de qué me sirven las sonrisas si no tuve lo que ansiaba?

No digas nada, ya lo hiciste, ya me dejaste claro con tus actos que yo no te importaba. ¿Ha de seguir importándome a mí? ¿Hace cuánto que todo esto me da igual? No tanto como a ti.

No digas nada, pues todo está dicho. Solo deja que me marche. No te aferres al aire que deje con mi partida.

No digas nada, no voy a pararme a escucharte una vez más. Si tú te has rendido, yo me cansé de esperar.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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