No te conozco

Aún no sé cómo son tus ojos, cómo es tu mirada, cómo me mirarías a mí. Desconozco tu tacto, tu tono de voz, tu acento. Jamás te he visto, y ya vivo cautivada por tus palabras, absorbiendo todo lo que escribes, y lo poco que me dices.

Busco cualquier excusa para que te dirijas a mí, y tú siempre respondes. Te imagino con una sonrisa, iluminando tu móvil, al ver que soy yo quien te escribe. Una sonrisa que no se apaga hasta que la luz de la pantalla desaparece.

No te conozco, pero sé que intentas ser fuerte, que piensas que la vida es dura, pero te sigues levantando cada mañana, con la ilusión de cambiar ese nuevo día. Tan positiva, tan valiente. No te conozco, pero ya te admiro. 

¿Cómo son tus manos? Quizá tengas los dedos largos, de pianista, y estés dotada de ese movimiento sutil que muy pocas tienen. Imagino que las mueves, y tus muñecas simulan al aleteo de un pájaro cuando vuela a favor del viento.

¿Y tu voz? Será dulce, tanto como tú. Con ese tono de quien sabe, y hace que el mundo le escuche. Me pasaría horas oyéndote, buscando los sonidos de tu boca en el aire.

Tu pelo será oscuro, liso, suave. Y al tacto de mis manos se arremolinará para no soltarme. No he acariciado tu cabello nunca, y ya sé que es en lo que quiero invertir mi tiempo.

Tu largo cuello incitará mis besos. Me llevará a perderme en él, a recorrerlo suavemente, no solo con mis labios, también con las yemas de mis dedos.

Intento separar lo que es real y lo que no, lo que sé y lo que imagino. Soy incapaz, porque ya eres un recuerdo. Porque me he pasado la noche entre tus brazos, bajo tus besos, con mis labios en tu frente, mientras tú me cuentas cómo ha ido el día.

Aún no te he visto, y ya sé que eres lo que quiero, ya sé que quiero quitarte las gafas lentamente antes de irnos a dormir, ya sé que quiero arropar tu espalda en las noches de invierno, sé que quiero que tu cuerpo y el mío compartan el calor que nuestras pieles desprenden.

Déjame verte, deja que me acerque a ti, que te contemple, que me quede obnubilada con tus palabras, que estas tomen vida en tus labios, que tus ojos me digan cómo te sientes, y que yo pueda responder protegiéndote.

Aún no te he visto, aún no te conozco, pero cada noche, estás en mi mente.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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