Volando

Antes todo era perfecto, era vernos, y el mundo parecía detenerse en un bucle celestial en el que nos veíamos inmersas. Las sonrisas se nos escapaban con tan solo cruzar nuestras miradas. Y,  ¿qué decir de cuando nuestras manos se unían en un sinfín de placer? No es cierto que viera unicornios, o que las estrellas brillaran más aquellas noches que pasábamos frente al mar, contemplando una Luna que postraba sus plateados mantos a nuestros pies. No es cierto que las olas compusieran para nosotras una serenata única que embriagaba nuestras mentes para caer sobre un lecho de espuma. No es verdad, si me lo permites, que el aire oliera a rosas, o que las luciérnagas nos mostraran el camino a seguir. Lo que si es cierto es que todo aquello sobraba, no necesitábamos Sol, ni brisa, ni auroras boreales, por no necesitar, dudo que necesitáramos inspirar el aire que se se arremolinaba en nuestros pulmones. Quizá ni nos hiciera falta el bravo latir de nuestros pechos al acercarnos, o la agitada emoción que nos cautivaba. No nos hacía falta nada, porque lo teníamos todo. Y no hablo del mar, del cielo, del calor o del frío, hablo de nosotras, seres individuales en una sinergia indescriptible de lazos invisibles al mundo.

¿Dónde quedó todo aquello? ¿Dónde se fue esa magia a la que todos nombran y nosotras una vez vivimos? Llevo mucho tiempo pensando dónde pudimos perderlo. ¿Lo escondiste tú? Sí,  seguro que lo tienes tú, guardado en algún lugar cerca de tus cuerdas vocales, esas que no mueves con chorros de aire si es para dirigirte a mí. ¿Cuánto hace ya que no me hablas? 

Sí, te leo, leo cada palabra que tus dedos han marcado en un teclado, pero ¿dónde quedó tu voz? ¿Dónde están esas conversaciones tan largas que los días se hacían años? 

No las recuperaré, porque ya nos perdimos, y seguiremos siendo dos desconocidas que un día se amaron, o creyeron hacerlo. Las dudas me corroen, porque desde que no te oigo, desde que no te tengo, desde que no recuerdo el tono de tu voz confieso que no te creo. 

Ahora que ya no estás, que me abandonaste a mi suerte, que te importa más lo que hago que lo que siento, ahora, ¿debo continuar resignándome? Quizá ya sea el momento de volar muy lejos.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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