Recuerda

¿Recuerdas que estamos a unas horas de nuestro primer beso? Yo no puedo olvidarlo, será esta noche. Después de una semana mirándonos a los ojos, haciendo que estos enviaran señales confusas, después de creer que solo querías huir de mí, hoy veré que me deseas, que deseas ese beso que te daré esta noche.

Nos quedaremos a solas en un lugar tranquilo, charlaremos de cosas absurdas, como todos esos días en los que esquivábamos nuestras miradas, en la que cualquier roce nos ruborizaba y convertía ese momento que yo atesoraba durante horas, en algo incómodo para ti.

Ya te tomé la mano, fue hace unos días, usando un truco barato, para que así me la tendieras. Y nuestros dedos se abrazaron durante unos minutos, minutos en los que el silencio reinó, en los que pude ser consciente de la suavidad que tu piel desprendía. Pero tu mano se fue de la mía, y volví a aquella realidad del “ahora sí, ahora no”.

Tantos roces casuales por tu parte, forzados por la mía, luchando contra el aire que separaba nuestros cuerpos. Perseguí tu figura a contracorriente, esquivando siluetas que querían desconcertarme, que me pisaban y me empujaban para impedir que lograra mi objetivo, sentirte aún más cerca.

Pero esta noche te besaré, sé que lo haré, porque tú me lo has dicho, no con palabras, porque se te vuelve imposible decir lo que sientes. Pero fui capaz de tejer esa maraña de interjecciones y muletillas, y lo oí, oí un “me gustas” que sonó a te amo.

Ya te he tenido entre mis brazos, en aquel sofá descolorido por el sol. Apoyaste tu cuerpo en el mío, disparando mis pulsaciones. Tú también fuiste consciente de que te amo, lo vi en esa sonrisa pícara que me mostraste al alzar la cabeza para mirarme. 

¿Cuántas oportunidades de besarte he perdido? Pude hacerlo en nuestra primera cita nocturna, sé que pude, pero era pronto. Pude hacerlo cuando te amarraste a mi mano, pero estabas lejos. Pude hacerlo cuando tu cabeza se posó en mi pecho, pero me vencieron los nervios. Pude hacerlo en nuestro primer abrazo, en el segundo, en el tercero, pero tuve miedo. ¿Cuántos primeros besos perdí junto al tiempo?

Pero esta noche voy a besarte. Sostendré tu cabeza entre mis manos, para que no te escapes. Pero lo haré con dulzura, para que sientas cómo tiemblo. Te tomaré y me acercaré despacio. Tan despacio que un segundo se vuelva un año. Y, por fin, mis labios se rozarán con los tuyos, produciendo un enlace molecular tan fuerte, que nuestras bocas ansiarán tomar electrones, y el movimiento de los orbitales, del propio núcleo de las moléculas, gire como una brújula en el Polo Norte Magnético. Y notaré tu respiración en mi aliento, e inspiraré todo lo que no dijiste, todo lo que tu boca acalló ese tiempo. Y me llenaré de tus censuradas palabras, de tus pensamientos. Y ya no habrá vuelta atrás, porque toda tú formarás parte de mi cuerpo. Ya no habrá vuelta atrás porque habré logrado colarme en tu cerebro. Y el beso durará cien lunas, y para nosotras un momento, porque tendrás que marcharte de nuevo. Pero ya te habré besado, y te irás con mi aroma en tus labios.

¿Recuerdas ahora que estamos a unas horas de nuestro primer beso?

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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