En las orillas del Mar Rojo. Capítulo 50

Volví a Madrid, sin agente, sin planes, sin Meri, sin aquella morena que alegró alguna de mis noches, tras la marcha de mi presentadora catalana favorita.
Me interné voluntariamente en Neurosalus, un centro de rehabilitación que incluía una fabulosa estancia de cuatro semanas, terapia, cuidados médicos, dietas y sin perder el contacto con el poco mundo exterior que me quedaba.
Supe que Carmen lo estaba pasando mal, y me dolía no poder apoyarla, al menos no podía hacerlo físicamente, pero sí emocionalmente.
Tras mi mes de reclusión, que debo admitir que fue más fácil que la vez anterior, empecé a acudir a fiestas, de esas que dan los agentes para reclutarte, dorarte la píldora y subir un punto su comisión. No me gustaba ninguno, con Javier tenía una relación especial, pero nos habíamos distanciado, habíamos perdido la confianza. En uno de esos eventos, coincidí con Mamen, que me puso al día sobre la distribución de la película, y me había estado cubriendo ante la productora para que los rumores se minimizaran lo máximo posible. Me presentó a una amiga suya que acababa de entrar en una agencia de medios, y le habían mandado a aquella fiesta para intentar sacar alguna palabra a los invitados. La pobre lo estaba pasando fatal, y decidí echarle un cable.

– ¿Te interesa entrevistarme a mí?
– …¡Claro!… Pero…, no sé.
– Cálmate y pregúntale lo que quieras -le aconsejó Mamen en un tono conciliador.

El cámara encendió la antorcha, la luz roja se puso en marcha, y tras unos segundos, los que tardaron nuestros ojos en acostumbrarse a la nueva luminosidad, comenzamos.

– ¿Tienes algún proyecto?
– De momento no hay nada cerrado.
– Has estado fuera de las cámaras durante un tiempo. ¿Tiene algo que ver el comunicado que dio Carmen? -me miró durante unos segundos, bajó la mirada, y se arrepintió de haberme hecho esa pregunta.
– Algo tiene que ver -respondí con una sonrisa conciliadora-. Carmen ha sido muy valiente, y yo la admiro por ello. Quizá por su fuerza, yo tomara la decisión de rehabilitarme.
– ¿Has…, te…, has superado tu problema?
– Sí, ahora no consumo nada que no sea agua, incluso dejé el tabaco. Pero las adicciones son algo con lo que convives cada día, lo importante es dar el paso, y luchar por no recaer.

El resto de cámaras comenzaron a agolparse, empujando a la joven redactora, que, con gran templanza, mantuvo el micrófono en su posición original, asegurándose el mejor audio. El resto, como perros de presa, se iban posicionando a nuestro alrededor.

– ¿Qué tienes que decir de tu enfrentamiento con Carmen? -preguntó otra voz.
– ¿Cómo? Carmen y yo somos amigas, no ha pasado nada que haya alterado esa situación.
– ¿Ni siquiera que te hiciera parecer lesbiana con su beso?
– A mí nadie me ha hecho parecer lesbiana -contesté enfadada.
– Pero se dice que no te sentó muy bien que te besara y personas cercanas a ti forzaron el comunicado de prensa -afirmó uno con cara de cabrón.
– Carmen no me besó, nos besamos, quizá fue producto de la emoción, quizá porque nos queremos mucho o porque es una mujer realmente atractiva. Ella ha cargado con ese peso durante todo este tiempo, la han demonizado, y no es justo. Es una gran persona, y su orientación sexual no cambia ese aspecto de ella.
– Entonces, ¿confirmas los rumores sobre tu homosexualidad?
– No tengo que confirmar ni desmentir nada. ¿Te pregunto a ti con quién te acuestas? -el cabreo iba en aumento, y más al ver la cara de sorna de ese reportero.

Me di la vuelta, y los dejé allí, con sus antorchas encendidas, regodeándose de cómo me habían hecho enfadar. Mamen me agarró del brazo, y me llevó a un rincón.

– Si dejas esto así, te van a comer.

Le pedí que llamara a su amiga, solo quería hablar con ella, no estaba dispuesta a contar nada a esa panda de hienas. La muchacha se escabulló entre los setos, y se disculpó mil veces por las preguntas de sus compañeros de profesión.

– Tú no tienes la culpa, aún eres virgen en este mundo. Ojalá pudiera hacer algo para impedir que te volvieras así, pero es lo que te exigirán. Anda, enciende la cámara, que vamos a terminar la entrevista.
– ¿Te encuentras bien? -me preguntó mientras el cámara se ponía en marcha.
– Estoy bien. Solo me jode que se metan así en mi vida. Entiendo que soy un personaje público, pero eso también implica que tengo una vida privada que no quiero airear -miré a aquella chica, no me había dado cuenta de lo guapa que era-. ¿Estás soltera?
– ¿Quieres ligar conmigo?
– ¿Empezamos ya?

Tras un par de preguntas para entrar en calor, llegó el momento, ya no había marcha atrás.

– ¿Estás reconsiderando volver con Sergio?
– Nunca he estado con Sergio. Somos amigos, eso es lo que fuimos siempre. Pero no me importaría que me dieras tu número.
– ¿Estás confirmando tu homosexualidad?
– ¿Tengo que hacerlo para conseguir tu teléfono? Pues lo hago, soy lesbiana, he sido lesbiana toda la vida, nadie es responsable de mi lesbianismo. No dejo de ser quien soy, de dedicarme a lo que me dedico, y de pensar como pienso. Si esto cambia el concepto que tenía la gente de mí, lo siento por ellos, porque no hay nada malo en ser homosexual.
– ¿Te convertirá esto el modelo lésbico español?
– No soy un ejemplo a seguir para nadie. Creo que todos debemos aspirar a ser mejores personas, a crecer, sin importar con quién nos acostemos, por quién nos sintamos atraídos.

Ya lo había soltado. En menos de una hora lo sabría todo el mundo, pero me daba igual. ¿Por qué debía esconder quién era realmente?

– Toma -dijo tendiéndome un papel-. Espero tu llamada.

Volví al bullicio, a esperar verlas venir, a encontrarme con Amanda, que estaba a punto de estrenar su película en un festival.

– Me alegro de verte -me dijo con total sinceridad.
– Y yo de verte a ti. Estás preciosa.

Me arrepentí de haberle dicho eso, pues ella parecía sentirse incómoda con mi halago. Pero algo cambió, y vi en su mirada lo que había el primer día, cuando estábamos en su casa y me soltaba aquella retahíla de proposiciones inadecuadas.

– Te he oído hablar con esa periodista. No pierdes la oportunidad de ligar.
– Dime que me besarás hoy mismo y borro todos los teléfonos de mi móvil.
– No creo que lo hicieras.
– Pruébame.

Y eso hizo, besarme delante de todo el mundo, dentro del alcance de las cámaras. Besarme como lo hizo tantas veces antes, como yo deseaba que lo hiciera.
Creí que aquello quedaría en una simple anécdota, pero no fue así, me cogió de la mano, y salimos juntas, ante la mirada de asombro de la prensa. Y volvió a besarme, entre los flashes, las preguntas y la música de fondo. Fuimos a su casa, hicimos el amor, no una vez, sino dos días, dos días sin preguntas, sin palabras, dos días en los que solo sentíamos nuestras pieles.

– Quiero ir contigo, quiero que me lo enseñes.
– ¿Qué?
– Tu refugio del mundo. Ese hotel donde te llevas a tus conquistas.
– Más bien donde aparecen mis ex.
– Pues hagamos que ya no vuelvan, que solo entremos tu y yo en la cama.
– ¿Significa eso que quieres estar conmigo?
– Significa que nunca quise dejar de estarlo.

Me costó mucho que me perdonara de verdad, pero terminó confiando en mí, y yo también.
En cuanto tuvimos la oportunidad, cogimos ese vuelo hacia Egipto, ese camino que ya había recorrido antes sola y acompañada. Amanda no dejó de darme besos, de hacer que me deshiciera en sus brazos.
Había dejado atrás mis dudas, mis miedos, las preguntas de la prensa, mi sonora salida del armario. Todo quedó atrás, salvo Amanda. La persona que pensé que jamás me perdonaría, que no querría tocarme ni con un palo, estaba a mi lado.
Si debo quedarme con una imagen de todo este camino, sin duda es esta, ella recién levantada, corriendo las cortinas, y yo sintiéndola mía.

IMG_6228

Anuncios

About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
Esta entrada fue publicada en En las orillas del Mar Rojo. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s