En las orillas del Mar Rojo. Capítulo 43

Pasaron días hasta que conseguí despertar, hasta que dejé de ser un zombi cuyo único pensamiento era la falta de apoyo de mi familia. Carmen no se separó de mí ni un segundo. No sé qué dijo, pero noté preocupación en su voz, en sus gestos.

– ¿Qué te pasa?
– Estoy preocupada por ti, debes salir a la calle.
– No es eso, dímelo.
– No es nada, cielo. Puede esperar.
– Pues yo quiero escucharlo ahora.
– Ha contactado conmigo. Mi hija me ha llamado. Bueno, llamó a mi agente, y este me lo contó como si fuera una anécdota, pero sabía que era ella.
– ¿Cómo está?
– Confusa. Quedamos hace unos días a comer juntas. Parecía que la conocía de toda la vida, pero ella estaba distante, como si yo fuera menos de lo que esperaba. Nerea tiene ya 18 años, y yo solo 33. Pero un abismo generacional nos separa. O el hecho de que no entienda que la abandonara. Yo solo quería hacer lo mejor para ella -confesó entre sollozos-. ¡Era una cría, joder! ¿Qué hubiera sido de ella? Me ha dicho que quiere que forme parte de su vida, que vaya a su graduación, que conozca a sus padres. Ni siquiera sé cómo me ha encontrado. Es muy lista, y muy guapa. Te caería bien. Aunque no le he hablado de ti, ni de nadie de mi vida. No quiero que sepa que soy lesbiana y eso le cree más dudas aún. No sé qué hacer. Llevo años de fiesta en fiesta, sin responsabilidades, sin importar lo que hiciera, y ahora soy madre. ¡Madre!, si es que suena hasta mal.

Intenté consolarla, pero sabía que solo el tiempo haría que se hiciera cargo de sus responsabilidades. Reconozco que me dolió mucho que dijera que nada le importó, porque durante todos esos años, ella sí me importó a mí, ella fue mi vida, y ahora dudaba de si yo le había importado algo. Siempre estuvo a mi lado, aunque más cuando ya no estábamos juntas. Siempre sospeché que me fue infiel, pero en ese instante, lo tuve claro. Aquella niña asustada por la actriz venida a menos, se había transformado en parte de la fama, del mundo rosa, de la vida loca. ¿Quería eso en mi vida? La amaba, claro que lo hacía, pero quizá no como pareja, quizá era otra cosa lo que yo buscaba.

– ¿ Qué piensas?
– ¿Te liaste con otra mientras estabas conmigo?
– ¿A qué viene eso ahora? Te hablo de cómo me siento porque Nerea ha entrado en mi vida, y tú me saltas con eso.
– Contéstame.
– Eso ya da igual. Hemos hecho borrón y cuenta nueva.
– ¿Con cuántas?

Carmen empezó con su victimismo, sin querer responderme. Me lo había confirmado sin palabras, ahora solo faltaba que lo hiciera con ellas.
Llamé a Lucía, y esta a Charly, haríamos lo que él llamaba un “consejo de guerra”. Me negaron saber si Carmen me puso los cuernos, pero ambos coincidieron en que no era un buen partido para mí, y menos dado mi estado anímico. Esa reunión se centró en mí, en las pastillas, en Carmen, en sus amantes, en mis opciones, en mi relación con Amanda, en todo lo que conformaba mi vida en ese momento. Incluso me animaron a seguir los consejos de Lori, e irme a Rumanía, a explorar un nuevo país, una cultura, a relacionarme con gente fuera de la farándula. Pero no tenía tiempo, en unos días tendría que viajar a Los Ángeles, a realizar entrevistas, a contestar a preguntas, a refrescar mi inglés.
Lucía no quiso dejarme sola, decía que tenía la mirada de alguien que se sentía sola, y ella cambiaría eso. Me preparó la cena, aunque hubiera sido mejor pedir comida.
Nos pusimos cómodas en el sofá, mis pies sobre sus piernas, ella dándome un masaje, el aceite corriendo por mis piel, ella subiendo sus manos, yo deslizándome hacia Lucía, Lucía poniéndose sobre mí, sus labios junto a los míos, la ropa que sobraba en el suelo, su muslo entre mi piernas, mis pechos sedientos de besos, ella colmando mis deseos, yo dejándome hacer, ella jadeando en mi oído, yo levantando mi pelvis para sentirla, ella bajando su pierna para sentirme, el sudor recorriendo por su espalda, el sofá humedeciéndose por ambas, su orgasmo, el mío, la placidez de sentir su calor sobre mi piel, el sueño, ambas de lado, ella pegada a mi espalda, el día siguiente…

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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