En las orillas del Mar Rojo. Capítulo 14

Marisol recogió todos los papeles, y los de sonido y el cámara, los cables que andaban por ahí tirados, pero se les olvidó llevarse a Carmen.

– Bueno, ¿me vas a contar qué haces aquí?
– Descansar.
– Ya…, pues no creo que se descanse mucho metiéndose coca.
– No voy a discutir contigo sobre eso. ¿Cuándo te vas?
– Me voy a quedar unos días. Este sitio es alucinante, y parece que necesitas a alguien sensato en tu vida.

¿Sensata ella? ¿La que va pregonando un amor inexistente? ¿La que se comería a su madre por los pies solo para aparecer un minuto más por televisión? ¡Venga ya!
Carmen me iba siguiendo como un perrito, por lo que decidí ir directamente a la playa, quizá el sonido del mar acallara su ego y la brisa se llevara aquella grandeza desmesurada. Anna y Agnes estaban ya allí, torrándose al sol. Nunca entendí esa manía de ponerse colorada que tienen ciertas personas. Levantaron la vista, y, al ver a Carmen, ambas dieron un respingo. Ella, por supuesto, se creció aún más, regalándoles una sonrisa del Paseo de la Fama.
Mis amigas estaban deslumbradas por la “simpatía” que desbordaba mi ex. Estaba cansada de tanta estupidez, no me había ido hasta Egipto para seguir viendo esas fascinaciones fingidas. Me quité la ropa, y me metí en el mar, esquivando las piedras y a los rusos absortos en los peces de colores. Comencé a nadar. Al estar el hotel rodeado por un magnífico arrecife de coral, tuve que hacerlo bordeando los acantilados, y evitando que una ola caprichosa me golpeara un costado y terminara llena de rasguños. No sé durante cuánto tiempo estuve así, mi mente estaba colapsada. ¿De verdad me había enamorado de una persona así? Estaba a punto de subir las escaleras que daban acceso a la pasarela, cuando Carmen, con su bikini blanco y su cuerpo cincelado, se introdujo en el agua y se acercó a mí.

– ¿Qué te pasa, Sandra?
– Nada.
– Ahora hago como que no te conozco y me lo creo…
– ¿Por qué cojones has tenido que venir?
– Ya te lo dije. Javier me llamó, la productora estaba nerviosa, y me pidió que viniera aquí, y te echara una mano.
– ¿Una mano? Carmen, no te quiero cerca. ¿Qué crees que hago aquí? -me iba alterando por momentos-. ¡Dios!, eres odiosa. No quiero verte, no quiero saber nada de ti. ¿Tengo que aguantarte para una entrevista? Pues vale, pero no me pidas que encima haga como si no pasara nada. ¿Acaso tu querido Zack no te necesita? -me alegré de que el agua enmascarara mis lágrimas- no sabía que te iban los críos.
– Sandra -dijo acercándose-, no te pongas así.

Carmen empezó abrazándome, pero sus manos se fueron deslizando por mi espalda, su cuerpo se pegaba más al mío. Podía oler su perfume, su pelo, ver el brillo que le daba el mar a sus ojos. Micorazón palpitaba a gran velocidad. Pensaba que la odiaba, pero no, aún estaba enamorada de esa cretina, aún sentía ese ardor que me producían sus caricias.
No podía escapar de esa sensación tan placentera que ella me brindaba. No era consciente del mundo, ni de nada que no fuera ella.

– Será mejor que lo dejemos -dijo sacándome de mi letargo-. Demasiadas miradas.
– Ya, no vaya a ser que Zack se entere de que eres lesbiana.
– Sandra, deja a Zack fuera de esto.

¿Fuera de esto? ¿Qué era yo? ¿Una suplente? ¿La que le abrigaría en las noches en las que su querido no estuviera? Salí del agua, me sequé un poco y me tumbé. Anna y Agnes me miraban, parecían intrigadas por mi falta de conversación, y decidieron ser ellas las que la iniciaran.

– Así es que esta es tu famosa ex.
– Es Carmen, nada más -contesté con desgana.
– Pues si no la quieres tú, me la pido -expetó Anna.
– ¿Estás bien? -preguntó Agnes mientras le daba un codazo a Anna.
– Sí, pero no la quiero aquí.

Ella regresó, junto con su blanqueada sonrisa, sus movimientos altivos y su infinito esplendor. Charló con mis amigas, e intentó involucrarme un par de veces, hasta que fue consciente de que sus hazañas americanas me daban exactamente igual.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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