En las orillas del Mar Rojo. Capítulo 11

Poco a poco, sus manos se abrieron paso por mi albornoz, y las mías desabrocharon sus pantalones. Me sentí excitada y confundida. Por una parte, el recuerdo de Carmen aún golpeaba en mi mente, por otro, Agnes era una mujer sumamente sexy.
La ropa comenzó a caer, los besos se volvieron más pasionales, y buscábamos con el tacto el éxtasis de la otra. No nos dio tiempo a llegar a la cama, ni a tumbarnos en el sofá. Follamos de pie, sin mirarnos, con nuestras bocas en la oreja de la otra, con nuestros gemidos, nuestras profundas respiraciones erizándonos el vello. Agnes bajaba su lengua por mi cuerpo, mis dedos se enredaban en su pelo, ella jugueteaba, yo gritaba de placer, ella subía, yo cambiaba mi sitio por el suyo, y hacía lo propio con mis labios entre sus piernas.
Disfrutamos la una de la otra durante un rato, y, luego, simplemente se acabó. Agnes mi miraba confusa, pero yo no lo estaba menos. La pena se adueñó de mi mente, no era su cuerpo el que extrañaba, era el de Carmen, y, por mucho que lo busqué, no lo hallé en mi improvisada compañera de juegos.

– Pues no ha estado mal.
– ¿Qué quieres decir? -aquella afirmación me resultó hiriente.
– Prefiero a un hombre. Estar con una mujer, de vez en cuando, es bueno, pero creo que soy una bisexual con tendencia a lo masculino.

De verdad que pensaba contestar a aquella frase que me dejó aún más hundida, pero no merecía la pena, de hecho, yo tampoco quería acostarme con ella en ese momento. Pero no entendí por qué se aprovechó de mi debilidad para lograr un orgasmo, y eso dolía, pero yo no fui una santa, y busqué en ella lo que ya no podía tener.
No pensaba ir a la discoteca, pero me convencí a mí misma de que aquella nueva Agnes que había descubierto, no iba a arruinarme la noche. Anna debió darse cuenta de algo, porque insistió demasiado en saber qué me pasaba.

– No me digas que no. ¿Habéis discutido? Veo cómo esquivas su mirada.
– Nos hemos acostado, y no hay más que contar.
– ¿Te la has tirado? ¡Sabía que haríais buena pareja! Debería dedicarme a buscar novias.
– Mírala -dije mientras señalaba al fondo-. No ha sido nada.

Anna se giró, y por fin vio lo que yo llevaba viendo un rato, cómo Agnes le comía la boca a un muchacho rubio y alto. Mi amiga volvió a mirarme, afligida, pero no le di tiempo a preguntarme si me encontraba bien. Cogí un canutillo, y me acerqué a la mesa. No podía más, y no era por Agnes, era por Carmen, era por mí, necesitaba volver a sentir esa emoción que envolvía aquel polvo blanco. Nadie iba a detenerme, y me daba igual lo que pensara el mundo, necesitaba mi dosis. En ese momento, fui por primera vez consciente de que seguía siendo una adicta en reposo, y lo hubiera dejado de ser si una mano no me hubiera asido con fuerza del brazo, empujándome hasta la pared.
Todo transcurrió muy rápido, y el miedo se adueñó de mí. Pensé que la policía había realizado una redada, y ya me veía en una prisión egipcia, con velo, comiendo a saber qué y sin tener con quién hablar. Poco a poco, mis ojos disiparon el miedo, y pude ver un rostro. Una cara que no debía estar allí. Creí volverme loca, o haberme dado un golpe en la cabeza, pero todo parecía tan real… Carmen estaba frente a mí, mirándome con reprobación. ¿Era aquello real?

– ¿No tuviste suficiente?

Su voz sonaba real, su tono era el de siempre, su cara…, estaba tan jodidamente guapa. Había soñado mucho con ella, pero no en una situación así. Normalmente me besaba y luego se iba difuminando entre mis brazos, y yo me quedaba como una idiota, esperando a que regresara. Me despertaba llorando, sudando, angustiada. Me habían dado unas pastillas para dormir que mitigaron esos sueños, pero, de vez en cuando, ella regresaba a mi cama, a mi subconsciente, y se apoderaba de todas mis emociones.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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4 Responses to En las orillas del Mar Rojo. Capítulo 11

  1. Marta dice:

    Me encanta intentar ver más allá de lo descriptible cosa que logras continuamente, me encantó muchísimo, de hecho estoy tan ansiosa de leer el prox q tengo que comentar.. nos das la dosis perfecta de intriga, de espera sobre todo de adiccion pero este cap parece más personal, mas tranquilo mas intenso, aunq no parezca serlo pero esta vez usaste o mediste cada palabra al describir narrar escribir o contar..eso hace q la soledad acompañe al lector en cada momento de intriga y en cada segundo de impaciencia. Soy adicta a cada letra que escribes, cada vez que puntúas y a cada acento que pones.
    Esperaré deseosa el siguiente.
    Pasa un buen viernes.
    Un beso

  2. littleparrot dice:

    Has vuelto a escribir varios post y el reader de WordPress no me avisa de las actualizaciones de tu blog, el muy maldito.

    La parte positiva del asunto es que me he podido leer las 4 últimas entradas del tirón 🙂

    Un saludo.

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