En las orillas del Mar Rojo. Capítulo 1

Lo sé, estoy huyendo, huyendo del mundo, de mi trabajo, de mis recuerdos, de mí. Pero ahora no tengo otra opción, no puedo seguir, me resulta imposible dar un paso más sin tropezar.
Todos me dijeron que no parara ahora, que estaba en el mejor momento de mi carrera, que despreciar grandes proyectos, no era lo más adecuado, pero me da igual, ¿qué coño sabrán ellos de mi vida? Necesito volver a sentirme yo, y no un ser que finge ante una cámara, ante el público, ante cada persona que me reconoce por la calle. No quiero más fotografías con teleobjetivos, odio que me sigan esos a los que llaman periodistas, aunque ellos no son los responsables, sino las agencias para las que trabajan. Siempre sacándome un nuevo romance, y, mi agente, encantado, “así no perderás los papeles románticos”, y yo angustiada por verme en las portadas con un musculitos descerebrado y vanidoso, con el que jamás saldría. Y no sólo no saldría con ellos, no lo haría con ningún hombre, ¿qué tiene de malo ser lesbiana?
Aún no entiendo ese odio que inspiramos a ciertos sectores, ¿acaso ellos saben realmente lo que es amar a alguien lo suficiente como para sentir que su olor te araña hasta el alma? Y aún así, formo parte de ese grupo de hipócritas que no es capaz de subirse a un escenario y decirle al mundo que ama a otra mujer.
“Pues eso, que me voy”, le dije a Javi. Él me miró con cara de asombro, como si pensara que esta sería una más de mis frustradas tentativas de huir. Pero esta vez no, ya tenía los billetes, el hotel reservado, y una maleta en la que había más bikinis y pareos, que maquillaje; una maleta en la que intentaría no llevar a Carmen.
Me costó decidir el destino. Ahora todos viajamos, y no deseo que me reconozcan, no pienso ir con gafas de sol, quiero que éste tiña mis ojos del color del mar o de las algas, o de lo que quiera, porque sólo deseo deslumbrarme cada segundo.
“¡No puedes ir ahí!, es peligroso. ¿No ves la tele?”, vociferó Javi. A mí me daba igual, tampoco estaría cerca de las revueltas, El Cairo, era un simple lugar de paso, mi destino, Sharm El-Sheikh, estaba a casi cuatrocientos kilómetros de los levantamientos. Había elegido no sólo la ciudad, sino el hotel, porque la probabilidad de encontrarme a un español era nula, y allí nadie me buscaría, y, quizá, yo pudiera encontrarme.;

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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10 Responses to En las orillas del Mar Rojo. Capítulo 1

  1. No sé cómo lo haces para ya estoy enganchaíta otra vez!!!!

    • remendona dice:

      Hola de nuevo, Princesa Cactus.
      Me alegro de que te enganches, aunque esta vez iré publicando un capítulo a la semana (que no se escriben solos). Espero lograr mantenerte así hasta el final.
      Un saludo.

  2. Interesante…a donde van a parar…que va a conocer de si misma???? estaremos leyendote

  3. Raquel dice:

    Me alegra sobremanera tu regreso, aunque una semana es un intervalo de tiempo un poco largo, espero sea vuelva menor (se vale soñar). Saludos.

    • remendona dice:

      A mí me alegra mucho estar de vuelta, y veros por aquí.
      Ya sé que una semana parece demasiado, pero tengo que escribir, esta vez voy casi a la par de lo que publico, y no quiero pillarme los dedos.
      Un saludo.

  4. The hunger dice:

    Hola! Me alegro que vuelvas con esta historia prometedora, aquí me tendrás todas las semanas con los ojos bien abiertos!, te has hecho desear y no hay nada que atraiga más.

  5. A. 🙈 dice:

    Verdaderamente es una historia que capta tu atención.
    Saludos.

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