Un lugar en el mundo III

Siempre me había acojonando enfrentarme a los sentimientos, los había eludido durante muchos años, de una forma más o menos acertada, pero Rocío se había metido en mi cerebro, había cogido todas mis dudas, y me había empujado a un acantilado en el que, en el fondo, sólo estábamos ella y yo, sin preocupaciones, sin tensiones, sin nada que me importase y no llevara su nombre.
Aún me pregunto por qué lo dejamos, y no me sé responder. Temía herirla, que ella lo hiciera, odiaba cada metro que nos separaba, y nuestros trabajos nos impedían vernos. Los meses iban pasando, el teléfono se quedó pequeño, y un día, simplemente nos cansamos. Estaba completamente enamorada de ella, pero el humo lo cubría, y nos distanciamos. Prometí estar siempre que me necesitara, pero nunca lo hizo, nunca me volvió a escribir, ni tan siquiera un guiño por Facebook, nada, y el vacío hizo más fácil la transición, del amor al amor, pero este último, como algo intangible, un sueño bonito e irreal.
Regresé a la azotea, con la esperanza de que esa vez sí fuera consciente de que unos ojos me miraban, de que eran los suyos, poder tener al fin el abrazo con el que tanto tiempo soñé. Escruté cada rostro, y de nuevo…, nada. ¿Cómo era capaz de desaparecer de esa manera?
Yoli volvió a reclamar mi atención. Estaba preocupada, supongo que mi cara decía más que mis palabras. Me insistió tanto en que me sentara con ella y sus amigas, que tuve que ceder, total, ya había perdido toda esperanza.
Los minutos se volvieron horas, y yo solo sabía revolverme en mi silla y beber una cerveza tras otra. Sabía que hablaban, pero mis ojos se escapaban junto a las pocas nubes que surcaban el cielo. ¿Dónde estaba? Sinceramente, empecé a cabrearme. Por una parte me sentía responsable de no haberla reconocido esa primera noche, pero por otra, ¿por qué cojones no me lo dijo? Quizá nunca quiso verme, y ese era el problema, se chocó conmigo y se vio obligada a saludarme, cuando le pedí quedar, una nueva obligación, la de la cortesía. Tenía que dejarla ir, volver a olvidarla, y regresar a mi vida, sin ella, pues, en realidad, aunque sí la sintiera, nunca estuvo.
Aquel agobio no me duró mucho, y, a la mañana siguiente, a las diez y media, me fui a desayunar a la Plaza de Chueca, esperaba que ella repitiera el mismo proceder que el día anterior. ¡Puta esperanza que nos ilumina las sombras! Me pedí un descafeinado y una tostada, que era más bien un trozo de pan del día anterior, recalentado y con aceite (no diré que de oliva por no insultar a los olivos).
Las once ya habían pasado, y pocos éramos los que allí nos encontrábamos, era imposible que no me viera. Me puse a juguetear con el móvil, para algo estaban aquellos juegos insulsos que me descargué en su día. La silla que estaba frente a mí se movió, levanté la cabeza, para dar permiso a quién fuera para que se la llevara a otra mesa, pero no, mi visitante me miraba de pie, esperando una invitación. Enmudecí. En ese momento la reconocí claramente, era ella, y la tenía frente a mí. Hice un gesto para que se aposentara, pues no me salió nada más. ¿Cómo podía haber olvidado esas facciones que tanto me cautivaron tiempo atrás? Mi cerebro se estaba volviendo loco, analizando en qué había fallado, mientras Rocío, se pedía un té y me contemplaba esperando que yo tuviera alguna frase mágica que hiciera que perdonase todos mis pecados.

– Hola, Alba.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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4 Responses to Un lugar en el mundo III

  1. “Temía herirla, que ella lo hiciera, odiaba cada metro que nos separaba, y nuestros trabajos nos impedían vernos. Los meses iban pasando, el teléfono se quedó pequeño, y un día, simplemente nos cansamos. Estaba completamente enamorada de ella, pero el humo lo cubría, y nos distanciamos”

    Hoy me has tocado de lleno con esto.!! Estoy en medio de una situación, intentando que el humo no cubra lo que realmente pasa y que el teléfono continué funcionando por lo menos por un tiempo mas…

    Me alegro que hayas continuado con la historia, hago guardia frente a la computadora, pendiente de la próxima publicación. Abrazo

    • remendona dice:

      Espero que vuestro teléfono funcione todo lo que ambas queráis que lo haga. El amor a distancia es horrible, y hay que ser realmente valiente y fuerte para lograr llevarlo a buen término.
      Mucho ánimo.
      Un abrazo.

  2. The hunger dice:

    Alba será un poco metepatas, pero le sonríe la suerte. A ver como lo aprovecha!

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