Un lugar en el mundo II

Siempre sería inalcanzable…, mientras que yo no hiciera nada al respecto. Ella ya había movido ficha, y yo, una tras otra, había metido la pata hasta el fondo.
Me levanté de un salto, me duché, y antes de las cuatro, ya estaba recorriendo Chueca, buscándola en cada restaurante, en cada cafetería. Sí, hubiera sido más fácil llamar, o mandar un WhatsApp, pero no creo que después de haberla cagado tanto, eso fuera suficiente para ella.
Entré y salí de cada local que vi abierto, pero ninguno de mis intentos dio sus frutos, parecía haberse esfumado, y lo que es peor, yo había hecho que desapareciera.
Me di por vencida, no sólo porque no quedaba ni un rincón por recorrer, sino porque creí que le había herido, y para ella sería mucho mejor pensar en mí como una hija de puta, que como la idiota que la buscó hasta quedar sin aliento.
Cabizbaja, deshice el camino a mi casa. Las terrazas comenzaban a llenarse, los madrileños estaban sedientos de sol, y el mes de Abril nos estaba regalando unos días casi veraniegos. Decidí subir a la parte de arriba del Mercado, mucha gente comenzaba y terminaba allí la noche.
Mi cerebro, entre la algarabía, escuchó algo, en un primer momento, nuestra comunicación no fue buena, pero hizo que me quedara petrificada. Otra vez…, esa risa sí la conocía, tan contagiosa, tan dulce, a veces escandalosa. Era la risa que me brindaba por teléfono, la que me regala con cada uno de mis intentos por parecer sagaz. El lugar estaba repleto de gente, y me dediqué a hacer un eslalon entre las mesas.

– ¡Alba!, ¿dónde vas con tanta prisa?
– Yoli, lo siento, no tengo tiempo, ya hablamos.

Y me escabullí de lo que hubiera sido una conversación muy interesante, con una mujer que me inspiraba intelectualmente, pero debía seguir con mi objetivo, buscar el origen de aquella risa que me hizo sentir la mujer más afortunada del mundo.
El sonido había cesado, pero no la esperanza de encontrarla, de que aquel Mercado me brindara la oportunidad de verla a la luz del día, de pedirle disculpas, incluso, de darle el abrazo que siempre le prometí.
No entendía nada, la terraza no era tan grande como para no verla, por lo que puse en orden mis movimientos, al igual que hago con mis pensamientos, y como si fuera una camarera, enumeré las mesas, y fui una a una, mirando dada rostro que me contemplaba con asombro y, alguno, hasta divertido.
No estaba, mi cerebro me había jugado una mala pasada, y yo me dejé arrastrar. No entendía nada, y me hundí en mis pensamientos. Abrí la puerta que daba paso al ascensor, la sujeté a un par de sombras, y pulsé el botón que me devolvería al suelo y a mi aburrida vida sin ella.
“Alba, una cosa es que no quieras verme y otra que ni me saludes. No recuerdo haberte hecho nada” ¡Pero si no la había visto! Respondí de inmediato, necesitaba verla más que respirar, pero su respuesta fue, cuánto menos, esquiva: “Déjalo”.
¿Tenía que dejarlo? ¿Tenía que darme por vencida un día más? No iba a tener otra oportunidad para verla, lo sabía, y esta vez, el miedo no podría conmigo, ¡no!, esta vez, la tendría frente a frente, y que sucediera lo que tuviera que pasar.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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7 Responses to Un lugar en el mundo II

  1. Supongo que habrá una 3era parte… por lo menos es lo que me gustaría, quiero saber que paso después de ese “y que sucediera lo que tuviera que pasar”. 🙂

  2. The hunger dice:

    Bieeeeeen!!! Porque iba a proponerlo un día más…Ese “y que sucediera….” merece un desenlace de los tuyos. Me gusta que en esta segunda parte no se de por vencida. Un placer leerte! Como siempre..

  3. littleparrot dice:

    Hola,

    Eres un pozo inagotable de ideas. Que lo sepas.

    No sé cómo consigues creer tantas historias tan contundentes y tan diferentes entre sí en tan poco tiempo.

    Además, eres única dejándonos en estado de incertidumbre y expectación.

    Un abrazo.

    • remendona dice:

      Buenas tardes, Little Parrot.
      Me gustaría decirte que mi vida es muy interesante, pero no, la imaginación supera a la realidad…(debe ser que me aburro mucho).
      Muchas gracias por pasarte por aquí.
      Un abrazo.

  4. littleparrot dice:

    Buenas,

    La imaginación siempre supera a la realidad, pero lo que imaginamos casi siempre está basado, en mayor o menor medida, en las experiencias. En cualquier caso, aportas muchos matices, le das cierta personalidad a los personajes en pocas lineas y consigues enganchar rápidamente a quien te lee.

    Otro abrazo.

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