Olvidando la vida. Capítulo 45

Recordé que Elisa me había comentado que si Helena quería hablar con Vero, quizá era para disculparse por su comportamiento. A fin de cuentas, se había quedado con todo lo suyo. Cuando recibí el cheque de Mamen, no se me ocurrió un destino mejor que dárselo a Vero. Y eso es lo que hice, cobré el cheque y metí el dinero con la ropa interior. Le tendí el sobre, ella lo abrió y me miró sin comprender nada.

– He estado mirando los precios de los pisos, y más o menos, ese es el valor de la mitad de este.
– No puedo aceptarlo.
– Claro que puedes, es tuyo por derecho.

Me agradeció el gesto, aunque aún no las tenía todas consigo. Me habló de un trastero, pensaba que Helena tenía allí sus cosas guardadas. No sabía de su existencia, pero sí que tenía una llave sin uso en el llavero. Bajamos juntas al sótano del edificio, y me indicó que se trataba del número 44. La cerradura se abrió sin problemas, ella tendió la mano, y prendió la luz.
Era un cuarto de unos diez metros cuadrados, con estanterías metálicas a ambos lados. En uno, sólo había libros viejos, cuadernos, según Vero eran mis apuntes de la carrera y la oposición. Al frente, un sofá viejo, cubierto por una sábana sucia. En el otro lado, un altar. Estaba plagado de fotos nuestras enmarcadas, de discos, de camisetas de conciertos, y recuerdos de viajes.

– No me puedo creer que tengas todo esto aquí.
– A mí no me mires, yo no he guardado nada.
– ¡Tienes el vinilo de Nina Simone! Adoraba este disco. Y la caja que compramos en Túnez, y el álbum de fotos que te hice, y los imanes de nuestros viajes, y mi ropa, y mis pendientes. ¡Ah!, no recordaba esta pulsera, era mi favorita…

Vero parecía poseída por el espíritu de la Navidad. No hacía más que gritar con cada objeto que estaba allí. Me enseñó las fotos, me contó dónde estábamos y qué habíamos hecho, pero siempre con un : ¿te acuerdas de..?, precediendo sus frases. Me gustaba verla tan contenta, pero me sentí agobiada por no ser capaz de disfrutar como ella de todos esos recuerdos. Helena Uno se había quedado hasta con sus joyas, pero, en vez de venderlas o usarlas, las guardó en una caja de madera tallada, con un forro de seda rojo. Debía querer mucho a esa chica, y debía odiarse al mismo tiempo por haberle hecho tanto daño.

– Esto no es mío. Parece un diario. Toma.

Cogí aquel cuaderno, y comencé a leer…

“Hoy he tenido que mentirle de nuevo. No puedo seguir con ella, me duele mirarla, pero no soy capaz de decírselo, de confesarle que aunque estoy enamorada de ella, soy incapaz de dar amor. He tenido que acostarme con una que me encontré en un bar. No sé ni cómo se llama, pero me da igual, no, en realidad me da asco, me doy asco. Cuando nos ha visto, me ha dolido el alma. No soporto ver cómo llora, pero no sé ser más valiente. Hemos discutido, y yo he tenido que hacer el papel de gilipollas, hacerle creer que me importaba una mierda. Creo que se lo ha creído, porque se ha ido.
He cambiado la cerradura, y la he dejado en la calle. Se ha pasado una hora llamando, he arrancado el telefonillo, si tocaba una vez más terminaría abriendo, y volvería a ella.
Le he dicho cosas horribles, le he culpado de mis pecados. Sólo quería herirle, que se alejara de mí. Noto cómo crece en mí algo malo, que no puedo frenar, y no quiero que ella pague las consecuencias”.

– ¿Lo has escrito tú?
– Es mi letra, pero no mis palabras. Son de Helena.
– No lo entiendo. ¿Todo era mentira? ¿Me quería? ¿Por qué me hizo esto? Sigue leyendo.

Leí y leí, pero no parecía que nada tuviera sentido fuera de su cabeza. Se notaba que había dejado de escribir mucho tiempo, pero había retomado la escritura unos meses antes del accidente.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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7 Responses to Olvidando la vida. Capítulo 45

  1. The hunger dice:

    Uff, esto es lo que me tiene más intrigada del relato! A esperar al sábado…..ya no te queda nada! Muak

  2. Marta dice:

    Aveces no sé ni que comentar…me repito demasiado ya, creo que tendré que aumentar mi vocabulario..jajaja En fin.. Amo todo lo que escribes, aunque no comente soy adicta y ahora que te leo es cuando realmente afirmo que es Diciembre !
    Buen finde!
    Un beso.

  3. Marta dice:

    Diciembre, Navidad, diciembre, navidad, diciembre…Navidad.
    Lo he escuchado mil veces y no parece tal. Este año el espíritu navideño está dormido, no hay emoción aunque esté todo decorado, q feo! No sé si sabría explicarlo jaja
    Presto mucha atención a lo q escribes de hecho estoy de “fiesta” y me tienes enganchada. Eres pura droga sin cortar así q este año tomaré tus novelas como regalos de navidad.

    “Vero parecía poseída por el espíritu de la Navidad”

    Tengas buena noche
    Un abrazo

    • remendona dice:

      Voy a tener que mandarte un ramo de flores por serme tan fiel. Disfruta de la fiesta, las palabras seguirán ahí cuando regreses. Y sobre la Navidad, son unos días más del año, y debemos ser agradecidas por sobrevivir a ellos.

  4. Marta dice:

    Con que lo digas llegan solas.
    Disfruté, tengo recordatorio a base de ibuprofeno para el dolor de cabeza.
    Cierto, y estoy muy agradecida..jaja
    Un beso

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