Olvidando la vida. Capítulo 37

Estaba en lo más alto de la pirámide lésbica, aquellas estúpidas me habían encumbrado sin darse cuenta, y con ello, la vieja reina leona, se tuvo que retirar a una ciénaga a morir. Me lo iba a jugar todo a una carta, debía embaucar a Mónica, sin que nadie fuera consciente de nuestro pacto.

– Hola. Sé que se te acercarán muchas chicas con planes más o menos interesantes. Supongo que el decirte que me he pasado la noche mirándote es demasiado evidente. Podría alabar tus virtudes físicas, y no tendría noche para terminar, pero, en realidad, me gustaría mucho más que me dieras la oportunidad de conocerte.
– Eso sí que no me lo habían dicho nunca -dijo con una sonrisa-. Me llamo Mónica.
– Un placer, Mónica. Soy Helena. ¿Te parece bien si te invito a una cerveza y charlamos un rato?
– No sé, estoy con mis amigas, y no es plan de dejarlas solas.
– Bueno… -no me lo estaba poniendo fácil-, puedo traer aquí las cervezas, y que tus amigas sigan cerca mientras hablamos.
– Se te da muy bien esto, ¿verdad? Coges a una chica desprevenida, le prometes escuchar su vida, y lo único que quieres es llevártela al baño -su respuesta me dejó KO.
– Puede que se me dé bien la palabrería, que me haya servido muchas veces para ligar, no lo niego, pero tampoco me has dado la oportunidad de demostrarte que soy algo más que un par de frases aprendidas. Claro que quiero escuchar lo que quieras contarme, y sí, soy humana, y me gustas, claro que me gustaría que esta conversación no terminará con dos besos, pero tampoco en el baño, prefiero mi cama.
– No soy de esas, pero puedes intentarlo con otra, muchas te miran -hizo una pausa-. Yo también soy observadora.
– Quieres que me dé por vencida, que me dé la vuelta y busque otra presa, ese es tu concepto de mí. Pero te equivocas, sé que lo tendría más fácil con cualquier otra, lo que pasa es que me gustas tú, y me da igual si me miran, si intentan algo, si me voy con las manos vacías, al menos tuve el valor de acercarme, de decirte lo que siento y de dejar en tus manos el futuro de mi noche.

No sabía cómo era capaz de soltar semejantes sandeces, pero Mónica cambió el gesto, y pareció como si realmente le hubiese gustado lo que le dije. Mi séquito de corderas nos observaban expectantes, les faltó aplaudir cuando, por fin, Mónica se separó del resto y se vino a un rincón conmigo.
Estuvimos hablándonos al oído, no solo por el volumen de la música, también porque no sabíamos quién podría estar escuchando. Era emocionante, nos veíamos como una película de Hitchcock, sin saber quién es realmente el asesino, y compinchadas para no ser ninguna la que feneciera por un candelabro en manos de la Señorita Amapola, en la cocina. Me reí mucho con sus comparaciones, con sus nervios. No sé muy bien si es que bebimos demasiado, o nos metimos en un papel que no nos correspondía, pero fui consciente de que su lengua jugaba en mi boca, cuando mi mano ya estaba acariciando su espalda.
Era placentero, quizá la primera mujer que no conocía a Helena Uno y realmente solo me gustaba a mí. Parábamos para beber, y yo aprovechaba para ojear a las arpías, se regocijaban de mis logros, ¡qué idiota puede ser el ser humano! No entendía esa falta de personalidad, pero aquel no era mi problema, y prefería centrarme en los labios de Mónica.

– Helena, no sabía que llegaríamos a esto, pero…, puf, como sigamos así, sí que tendremos que ir al baño.
– No sé qué quieres decir, pero te aseguro que esto no entraba en mis planes.
– Me encanta cómo me besas, cómo me tocas.
– Entonces no hay mucho problema, porque a mí me encanta hacerlo.

Regresamos a nuestro romance, a la seducción de los labios y las caricias, de las miradas, los gestos. Adoraba cómo me abrazaba, lo que me transmitía cuando me rodeaba con sus brazos, lo protegida y segura que hacía que me sintiera.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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6 Responses to Olvidando la vida. Capítulo 37

  1. Marta dice:

    Me encanta me encanta me encantaaa!!
    Acabaré queriendo una Helena para mi !!
    me has dejado sin palabras así que no sé que decir..jajaja
    Que estés bien.
    Un beso

  2. The hunger dice:

    Estoy expectante….me va a dar pena que se acabe

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