Olvidando la vida. Capítulo 32

Sabía perfectamente cómo era el cuerpo de Vero incluso antes de recorrerlo, sabía dónde tenía cada lunar, cada cicatriz. Conocía dónde tocar para que se le erizara el vello. Era todo realmente raro. Quizá no era nuestra primera vez, pero sí la mía con esta olvidadiza mente, que ha decidido recordar sólo lo que al sexo se refiere. Me pasé horas acariciando una pequeña mancha que tenía en el abdomen. Ella me sonreía, y yo le devolvía la sonrisa. La verdad es que me sentía muy cómoda, como si hubiera estado en esa posición durante toda mi vida.

– Siempre te ha gustado acariciarme ahí.
– No lo sé, sé que me gusta ahora.

No estaba enamorada de ella, pero existía una extraña conexión entre nosotras, algo que nos unía, no solo en el sexo, sino en la forma de mirarnos, de vernos .

– ¿Por qué Helena te pondría un detective?
– No lo sé. Me estuviste llamando durante mucho tiempo. Decías que necesitabas hablar conmigo, que era urgente. Siempre me negué, por supuesto. Me comentaste algo de una lista, de que tenías que enfrentarte a esto. Pero no puedo adivinar qué era lo que se te pasaba por la cabeza.
– ¿Una lista? No entiendo cómo os podéis haber enamorado de una persona tan complicada y odiosa.
– Antes no lo eras -dijo con una sonrisa melancólica-. Siempre me hacías reír, daba igual cuál fuera el problema que tuviera, tú siempre le dabas la vuelta y terminaba siendo algo cómico. Me sentía apoyada y comprendida. Sobre todo, valorada y amada.
– Sigo sin entender ¿por qué cambiaron las cosas?
– Tu padre era una persona muy especial. Era tu modelo a seguir. Te quería con locura, bueno, os quería a todas, pero tú eras su niñita. Siento que no recuerdes a ese hombre, porque nunca he conocido a una persona tan interesante como él.
– Todavía no tengo muy claro si quiero recordar. Todo el mundo desprecia a Helena, incluso yo, me cae fatal, no la comprendo. ¿Por qué esas ganas de hacer daño a la gente que la quiere?

Vero se dio cuenta de que el sol ya había escalado sobre los árboles, y se alborotó. Me metió prisa para que abandonáramos ese lugar, y regresáramos al “campamento base”, al parecer teníamos que comer todos juntos, y luego meditar cada uno con su respectivo guía.
No veía la hora de volver a quedarme a solas con ella, quería continuar nuestra charla. Durante el almuerzo, no se atrevió a mirarme. El Hermano Lucas nos fue preguntando qué habíamos aprendido, Vero me había adoctrinado antes de nuestro regreso para que nadie sospechara.
Por fin era la hora del retiro junto a la que fue el gran amor de Helena Uno, pero un hombre nos detuvo en el camino. Besó los labios que yo había mordisqueado la noche anterior. Supuse que era su marido. Era feo, con una apariencia extraña, desgarbado y muy mayor. Ella asentía ante todos sus comentarios, mostrándose completamente sumisa. Él, intentando demostrar una hombría que su cuerpo no desprendía, se pavoneó sobre sus logros como guía con otros hombres. Vamos, que era otro gay al que habían reprimido hasta el punto de volver un machito paleto y soez.
Por fin nos dejó tranquilas, y pude quitar esa sonrisa idiota que se pone cuando no soportas a alguien y tienes que morderte la lengua.

– ¿Ese es tu marido?
– Sí.
– Esperaba algo más, la verdad.
– Es un buen hombre.
– Ya me has dicho eso cuarenta veces. Pero no le quieres. Y es gay -hice una pausa, intentando ordenar mis ideas-. No os entiendo. Prefieres mil veces mis besos a los suyos, por mucho daño que te hiciera, y aun así, sigues gritando que no eres lesbiana.
– Helena, siempre serás alguien importante en mi vida. Gracias a ti, hoy estoy aquí, ayudando a la gente.
– No, gracias a Helena Uno estás aquí, reprimiéndote, luchando constantemente contra ti misma, contra lo que eres, contra quién eres.

No había forma de hacer entrar en razón a esa idiota tozuda, por lo que me limité a callarme y contemplar por la ventana cómo el viento hacía que los árboles se desprendieran de las pocas hojas que los abrigaban.
Al final de la maldita meditación, le pedí que se acercara a mi casa (o nuestra casa) un día, ella se resistió, pero terminó prometiéndome que iría. Supuse que el verla en el ambiente que habíamos compartido, haría que mi memoria resurgiera, pero tuve que prometerle que no intentaría nada, y que respetaría su vida, su matrimonio y su hogar.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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9 Responses to Olvidando la vida. Capítulo 32

  1. Marta dice:

    Volveré a leer la historia desde el principio porque algo se me escapa y no sé q es…Aunque me parece muy cruel lo que hizo Helena Uno, creo que es lo más intrincado que has escrito hasta ahora, es demasiado duro, nada predecible, es una locura y me encanta, porq hay que sufrir para poder vivir… Pero todo tiene un limite…

    Después de leer y releer y sin saber las razones exactas de Helena Uno para tales hechos….espero que tenga un buen argumento (cuando sea el momento) para haberla puteado de semejante manera, dioss!! La culpa y lo de su familia no tiene pq llegar a afectar tanto en un comportamiento tan bajo hacia su pareja…y Vero…Tuvo que tener una fuerza de voluntad enorme para calmarse y sentarse en el salón a esperar que terminen, dios!! Que cruel.
    Solo de imaginarme una situación así me entra pánico.

    En cuanto a este cap. me gustó mucho pero eso de Vero y la secta en la que está metida no suena muy bien…ahí hay algo escondido!
    Sabré esperar la continuación (con ansias) porque seguro que es difícil escribirla y es parte de la intriga.
    Que tengas buen finde!
    Un beso

    • remendona dice:

      Pufff, no sé si seré capaz de cumplir con tus expectativas, no tengo una mente tan cruel, la verdad, y, aunque intento imaginar lo que puede haberle pasado, me es muy complicado.
      Yo también tuve que releerla, pero bueno, es normal, tiene muchos personajes, y aunque la protagonista está clara, su evolución dentro de la historia tiene que tener un sentido que no sé si soy capaz de darle.
      La verdad, Marta, con esta historia he pensado en pasarme al verso…
      Un beso.

      • Marta dice:

        No quería presionarte con expectativas … Doy por sentado que escribas lo que escribas estará muy bien…tomate tu tiempo para escribir. La historia es muy interesante a mi me satisface, me convence, me entretiene y me desasosiega…
        La historia tiene sentido, cada trama tiene algo que hay que ir encajando. Por eso estoy leyendo otra vez, porque se me ha escapado algo, y me gusta.
        No sé, creo que es lo más intrincado que tienes… Puedes hacerlo, darle forma no solo es “eso” puede ser la clave, el punto de todo o el sentido completo de la historia quizás sea difícil, si te lo tomas con calma seguro que sale, no te apresures por exigencia alguna.

        Pasarte después de terminarla, dejarla o darle cambio radical a verso?
        Al verso podría parecer más fácil aunque la verdad es más complicado, más alma etc Eso sí mas corto :P.
        Si decides pasarte, seguiré leyendote no solo por ser adicta a todo lo que escribes si no por el trasfondo de cada historia, por esos segundos mensajes que pareces lanzar cada vez que escribes.

      • remendona dice:

        No me presionas, tranquila. Es que estoy con el último capítulo y me trae loca. Creo que con todo lo que he borrado me hubieran salido dos novelas más.
        Bueno, el verso no se me da muy bien, por lo que seguiré con la prosa, aunque ahora debo pensar la trama de la siguiente…
        ¿Doble sentido? Creo que voy a tener que tener más cuidado con lo que escribo…, miedo me da esa doble lectura que haces.
        Un beso, y gracias por los ánimos.

      • Marta dice:

        Saldrá bien, escribe, vuelve a leerlo y hasta que no estés segura de como está, te guste o no, no te presiones, tomate tu tiempo para escribir. No tiene que haber un final perfecto, con que esté bien trazado, que tenga sentimientos lo es todo aveces.
        Guarda aparte todo lo que borres, seguro q es interesante y puedas utilizarlo.
        Jajaja no pienses mal. Lo bueno de la ficción es que cada historia tiene un trasfondo, cada personaje y cada linea también así que no es malo, seguro que habrá algunas lectoras más que intenten leer más allá de cada letra y ven o imaginan la historia como si fuese una pelicula.
        Un beso.

      • remendona dice:

        Te nombro oficialmente mi gurú de la escritura.

      • Marta dice:

        Será todo un honor 🙂

  2. The hunger dice:

    Vaya tela con Vero, ¿la devolverá Helena al buen camino?, la trama se esta poniendo muy interesante, me encanta, se nota que la resolución esta cerca.

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