Capítulo 45

No dormí demasiado bien esa noche, me dolía todo. Encima, mi querida compañera de habitación no había dejado de trastear con el móvil, aunque, al menos tuvo la decencia de ponerlo en silencio y desactivar la vibración.

Aún no había terminado de amanecer, pero yo necesitaba salir de aquella cárcel en la que se había convertido mi cuarto. Si ya odiaba Roma, ahora, el sentimiento que me evocaba era horrible.

Estaba incorporándome de la cama cuando Nuria dio un respingo y corrió hacia mí.

–          ¿Necesitas algo? ¿Estás bien?

–          Sí –contesté mientras la miraba con resentimiento, el mismo que expresaba mi tono de voz.

No iba a dejarme engañar por aquella bestia parda. Fui a desayunar al comedor. No pude comer demasiado, me dolían todos los huesos de la cara cuando masticaba, pero tenía hambre, la noche anterior no había probado bocado. Mientras me tomaba el café, pensaba dónde pasar mi día, o el resto de días. Mi cabeza solo era capaz de dirigirme a un sitio, la Fontana di Trevi. Seguro que allí me sentiría mucho más cómoda.

No eran las ocho cuando llegué a mi destino. La pequeña plaza estaba desierta, lo que aturdió aún más mis sentidos. Me encantaba no solo contemplarla durante horas, también las calles que la rodean, cómo, de repente, un sonido se adueña de los ruidos de la ciudad. Es maravilloso descubrir que se trata de la caída del agua.

Estaba sumergida en la imponente imagen que tenía al frente, en el murmullo de la fuente y de la gente que se iba acercando, del caer de las monedas pidiendo regresar a la Ciudad Eterna, cuando una mano se posó sobre mi hombro, dándome un susto de muerte.

–          Está lloviendo. Te vas a resfriar.

–          ¿No puedes dejarme en paz?

–          No –contestó poniendo cara de pena y encogiéndose de hombros-. Deja que te invite a un delicioso café italiano y no a esa porquería que nos dan en el hotel.

–          Nuria, ¿qué parte de no quiero volver a verte no has entendido?

–          Lo siento. Solo quería disculparme por mi comportamiento de ayer. Ambas malinterpretamos la situación, según María. La pobre se ha pasado la noche escribiéndome.

–          Y no dejándome dormir a mí.

–          Lo siento, de verdad. Joder, contigo no doy una. No sabía que yo era la responsable de tu nariz rota, pensé que te habías enfadado y te marchaste por eso. ¿Por qué no me dijiste nada? Te hubiera acompañado.

–          No quería tu compañía, al igual que no la quiero ahora.

–          Gema, sé que me he portado como una gilipollas, pero es que no has entendido nada de lo que está pasando. No quiero que te quedes a mi lado por no verme sola, ni te llevo a bares de ambiente para ligarme a otras delante de ti. ¿Crees que te diría que te amo solo para aprovecharme de la situación?

–          Sí. Nuria, no voy a hablar contigo. No es solo el numerito que me montaste por la tarde. Cogiste a cuatro alumnos y te los llevaste por ahí, sin decirme nada. Me preocupé.

–          ¿No pensaste que pudieran estar conmigo?

–          Pensaba que tú estabas en el aeropuerto. Has sido muy egoísta y muy poco sensata. Me he cansado de todo esto, estoy harta de ti, de cómo me haces ser. Sé que quedan pocos días aquí, pero, por favor te pido que no me los amargues más. Aléjate de mí. Coge un mapa, recorre la ciudad, vuelve al bar ese, haz lo que quieras, pero no conmigo.

Nuria al fin fue consciente de todo el daño que me había hecho y se retiró de mi vista sin añadir nada más. Aunque en una cosa tenía razón, estaba lloviendo, y yo tenía que refugiarme en algún bar cercano.

Entré en una de esas cafeterías italianas, llenas de ruido y con millones de olores colmando el ambiente. Pedí un café con leche y comprobé que había conexión wifi gratuita, por lo que podría mirar mi correo desde el móvil.

No parecía haber nada interesante en mi bandeja de entrada, pero un correo sobresalió del resto, era de Luna. Con el día que llevaba no estaba segura de si quería abrirlo, pero lo hice:

“Hola Gema.

Perdona que te escriba, pero me han dicho en el instituto que estás en Roma y necesitaba ponerme en contacto contigo. Como te dije la última vez que nos vimos, estoy yendo a terapia y uno de los pasos a seguir es pedir disculpas a quienes hemos herido, en este caso, tú.

Siento mucho el miedo que te hice pasar, el dolor y la decepción que sentiste cuando descubriste que yo era la de las notas. Sé que es muy difícil que me perdones, pero necesitaba intentarlo.

No entiendo por qué provocaste en mí esos instintos tan nocivos. Dicen que el amor nos vuelve un poco locos, pero a mí me dejó completamente trastornada. Y lo peor no es cómo me pudiera sentir yo, sino cómo te hice sentir a ti, que no tenías culpa alguna. Lo siento de veras.

Bueno, no te molesto más. Espero que lo estés pasando muy bien, que traigas buenos recuerdos y que no sea demasiado dura tu vuelta.

Un abrazo”

Parecerá una gilipollez, pero su carta me conmovió. Al menos una mujer en el mundo había redescubierto la cordura.

El móvil se me colapsó de mensajes de María:

“¿Estás bien?”. “¿Te has roto la nariz?”. “Nuria está preocupada, habla con ella”. “Di algo”. “Como para vuestra vuelta no estéis cogiditas de la mano os voy a dar un guantazo…”. “¿Quieres que le diga algo a Nuria?”. Y el último: “Me ha llamado Nuria, está fatal. ¿Por qué no puedes perdonarla? Joder, Gema, no seas así de cabezota. No lo va a poner todo ella, tendrás que ceder un poquito”.

Ahí me cabreé y apagué el teléfono. Encima que tenía que soportar a Nuria esos días, también tenía que aguantarme y ser yo quien se arrodillara ante ella. Eso era el colmo. Me dolía, pero con cada punzada que sentía en mi pecho, notaba cómo mi amor por ella se desvanecía. En un tiempo sería historia y yo podría regresar a mi vida tranquila, a mi mundo de números.

Anuncios

About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
Esta entrada fue publicada en Gema, Uncategorized y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s