Capítulo 20

Lola hizo que me olvidara del dichoso papelito rosa. Sabía que no podría encontrarme en medio del mar, por lo que me quedé mucho más tranquila.

Por fin era el día que salíamos hacia Barcelona. Haríamos noche allí y a primera hora, tomaríamos un taxi rumbo al puerto. Una de las musas de Marta, trabajaba en una agencia de viajes, y nos proporcionó los mejores camarotes a un precio tan bueno, que hasta una profesora podría costeárselo.

El vuelo a la Ciudad Condal fue muy tranquilito, la noche no lo fue tanto. Las chicas querían salir y divertirse, como si lo que viniera después fuera un arduo trabajo. Yo preferí quedarme en el hotel. Quería subir a la azotea a admirar las vistas. Aunque me dan pánico las alturas, si estoy en un lugar seguro, me quedo maravillada por la vida que desprenden los edificios iluminados. Tenían montada una terraza con servicio de camareros. Mi libro y yo desentonábamos mucho en aquel ambiente tan relajado, pero tampoco había tanta gente como para que me sintiera incómoda. Me pedí una cerveza y disfruté sentada de las aventuras que me brindaba Catalina Solís, una muchacha que tuvo que cambiar sus vestimentas para salir con vida en pleno siglo XVI.

–          Excuseme, could I take this place? –me preguntó una muchacha de mirada perdida.

–          Of course –contesté yo con mi inglés de Cuenca.

–          Do you speak english?

–          No, I don’t.

–          Where are you from?

–          I’m from Madrid.

–          Entonces deberíamos probar con el castellano –respondió sin ningún acento apreciable.

–          ¿Eres española?

–          Sí. Esto esta lleno de guiris, pensé que tú también lo eras. Están todas las sillas ocupadas y me gustaría poder tomarme algo tranquilamente. Mañana tengo un largo viaje y quisiera disfrutar un poquito de todo esto.

–          Tranquila. Siéntate. Yo me iré en unos minutos. También me espera un largo día.

–          Gracias. ¡Qué maleducada! Perdona. Me llamo Luna.

–          Yo soy Gema. Encantada.

Si en vez de sentarse conmigo se hubiera topado con algún chico, estaba segura de que le tiraría los trastos hasta quedarse sin vajilla, porque era una chica preciosa. Al rato decidí irme. Me despedí de mi compañía y me metí en la cama. Me quedé sopa en menos de un minuto. La lejanía del trabajo, de las obligaciones, de Lola y de mi acosadora me hicieron descansar como un bebé.

El día comenzó a las seis de la mañana. Una ducha rápida, un café con leche y salida al puerto. Una vez allí, nos libramos de esperar la larga cola, por ser clientas VIP. Lo primero que hice tras subir fue irme a ver el restaurante, donde estaban ofreciendo un desayuno por el que hubiera matado.

Las chicas devoraban los bollos, y yo les hice compañía. Todo estaba delicioso. Después corrimos a nuestros camarotes y vimos la organización del viaje, aunque a ellas solo les importaba ponerse el bikini y tomar el sol hasta quedarse cocidas.

Me tendí sobre una hamaca junto a la piscina. Tantas mujeres terminaban abrumándome. Mi compañera de viaje, Catalina Solís, ayudaba a que mis ojos no se desviaran demasiado de su rumbo.

El sol calentaba mi piel. La sensación era muy placentera. Los ojos se me cerraban y empezaba a recordar lo que era la relajación. Una sombra me tapó los rayos que aterrizaban en mi piel. Abrí los ojos, pero el destello ennegrecía el rostro de quien me perturbaba el descanso.

–          Hi! I didn’t imagine to meet you here.

–          Sorry? –la visión se iba volviendo nítida-. ¡Hola! Así es que este era tu largo viaje, ¿no?

–          Veo que coincide con tu largo día. Te he traído una cerveza para agradecerte la silla que me ofreciste anoche.

–          Muchas gracias. No sabía que los asientos estuvieran tan bien pagados. Debería cederlos más a menudo.

–          Eres una chica fascinante.

–          ¿Dices eso después de pasar cinco minutos conmigo? Me estás poniendo el listón muy alto –contesté entre risas.

–          Jajaja. Lo decía porque no veo a muchas lesbianas en un barco lleno de mujeres que pasen su tiempo leyendo. No sé si me meto donde no me llaman, quizá no eres lesbiana.

–          Sí, lo soy, tranquila. He venido a desconectar. Está bien rodearse solo de mujeres por unos días, pero no soy muy fiestera ni ligona.

–          ¿Has venido sola o con tu pareja?

–          Con unas amigas. ¿Y tú?

–          Yo vengo sola. Viajar con alguien suele convertir las vacaciones en un infierno.

Luna era una chica agradable, además de muy guapa. Pasamos la mañana charlando. Ella no me acosaba y evitaba acercamientos incómodos de mujeres al borde del coma etílico. No vi a las chicas en toda la mañana, pero no las eché de menos, la compañía era insuperable.

Ruth vino a buscarme a la hora de la comida. Tenía el cuello lleno de chupetones y no parecía avergonzarse de ello. Me despedí de Luna, con la promesa de invitarle luego a una cerveza y continuar nuestra conversación.

–          ¿Dónde has estado toda la mañana? Si vieras qué chicas hemos conocido. Madre mía. La inspiración viaja en un crucero.

–          Te estás comportando como una adolescente.

–          ¿Yo? Eres tú quien no me dice dónde ha estado –dijo algo ofendida Marta.

–          Yo me la encontré con un pedazo de tía…, puf, no puedo decirte lo buena que estaba porque se me caería la lengua del peso de las babas –comentó Ruth.

–          Anda, no seas exagerada. Es una chica que conocí anoche. Solo charlábamos.

–          ¿Anoche? ¡Qué calladito te lo tenías!

–          No se puede hablar con vosotras en serio. ¿Os importa que le invite a nuestra mesa? Ha venido sola y me da cosa dejarla con todas esas mujeres salidas.

–          ¿Cómo nos va a importar que una chica tan guapa nos haga compañía en la hora de la comida? Por mí como si necesita compañía en las solitarias noches en el mar –dijo Miriam.

Iba a meter a Luna en la boca del lobo, pero al menos, las hormonas de estas mujeres eran controlables. No sabía si ella aceptaría mi invitación, pero me agradaba pasar el tiempo a su lado.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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