Día 49

Laura no se marchó. Se quedó mirándome con cara de circunstancias. Yo había intentado herir sus sentimientos, para que me dejara en paz, pero no pareció funcionar. Fue al centro del salón, se quedó de pie unos minutos, sin decir nada, mientras yo le instaba a que se marchara, pero prefirió ignorarme.

Se quitó los zapatos, después los pantalones, la camiseta y la ropa interior. Estaba desnuda ante mí. No comprendía a qué venía aquel acto de rebeldía.

–          ¿Se puede saber qué coño estás haciendo? Vístete y vete. O vete sin más, pero sal de mi vida.

–          No pienso irme. Estoy desnuda, quiero que me veas tal y cómo soy. No hay más que esto.

Comenzó a acercarse a mí. Yo no sabía dónde meterme. A Laura se le había ido la cabeza del todo. Cogió mi mano y pasó el envés por su pecho. Yo volvía a ser un títere en todo su retorcido plan.

–          Dime que no te gusta tocarme. Que no notas cómo te excitas al sentir mi piel. Dime que no quieres volver a verme desnuda nunca, que esta no es la imagen que quieres al despertar. Dime que ya no me amas. Me iré, y lo haré para siempre, no tendrás que preocuparte por mí nunca más.

–          Me has jodido Laura. Estaba con una mujer fantástica y tú lo has estropeado. Siempre que apareces en mi vida, lo arruinas todo.

–          ¿Crees que yo he hecho que Gema se vaya? ¿Que te acostaras con Carmen y se le fuera la olla? ¿Soy responsable de que seas lesbiana? Estás muy equivocada. Todo esto sucede porque estás enamorada de mí y no puedes evitarlo, por más que lo intentes.

–          Tú siempre tan segura de todo. ¿Debo sentirme cómoda ante la frialdad con la que narras mis sentimientos? Sí que te amo, sabes que lo hago desde el primer día y te has aprovechado de ello. Yo no sé qué es lo que tú sientes, lo único de lo que soy consciente es de que cada vez que apareces en mi vida, me vuelvo más vulnerable.

–          Estoy desnuda. ¿Crees que me siento fuerte? –preguntó.

–          Sí, siempre eres fuerte. Siempre lo controlas todo, incluso a ti misma. No creo que debamos estar juntas, no creo que deba verte. No es solo cómo me haces sentir, sino en la persona en la que me transformas. Yo no soy así. Soy una persona tranquila, que se toma con mucha calma todas sus relaciones. Que no se pasa el día luchando por alguien que le ignora.

–          Eso es porque nunca antes habías amado –contestó con convicción.

–          No lo sabes.

–          ¿Acaso es mentira?

–          No –tuve que admitir.

Jamás había sentido por nadie lo que Laura provocaba en mí. Sé que era guapa, lista, divertida, pero ninguna de esas cualidades resultaban suficientes como para tener tanto magnetismo sobre mí.

–          Te has acostado con muchas mujeres. Todas te han importado más o menos. Conmigo no, y soy a la que más quieres. ¿Por qué crees que es?

–          ¿Quieres que echemos un polvo? Pues vamos a ello –dije mientras me quitaba la ropa.

–          ¿Un polvo? ¿Eso soy para ti? He venido aquí a hacer el amor con la mujer más maravillosa del mundo, con la única que hace que tenga ganas de levantarme cada día. Con la que provoca en mí sentimientos y sensaciones que nunca había experimentado. Te amo, eso es lo que decía la carta. Soy tuya y tienes la oportunidad de tenerme. Pero no voy a permitir que sigas riéndote de lo que siento –dijo sollozando, era la primera vez que veía en Laura una persona frágil -. Me he equivocado contigo. No te molesto más.

–          ¿Ahora vas de víctima? –mi cabezonería a veces era insufrible.

–          Yoli, no voy a discutir más. Ya me has dicho lo que querías de mí. Tómalo, fóllame si es lo que deseas, pero tendrás que quedarte con eso, con que yo fui un polvo más en tu colección.

Laura lloraba, como si le estuviera obligando a acostarse conmigo, como si se viera forzada a hacer algo que odiaba. Era ella la que se había desnudado, quien me hizo pasar la mano por su cuerpo, ¿y yo era la que le estaba violentando?

 

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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