Día 35

El resto del retiro pareció darse en un templo budista. No nos dirigíamos más de dos palabras seguidas. Aprovechamos el poco tiempo que nos quedaba allí, para terminar de relajar nuestros cuerpos. Recogimos nuestras cosas y nos montamos en su coche.

Por la radio anunciaban grandes retenciones a la entrada de Madrid, por lo que nuestro viaje duraría entorno a las dos horas. Me dediqué a mirar el paisaje, a escuchar la música que salía por los altavoces. Laura conducía, sin apartar ni un momento la vista de la carretera. Éramos dos tontas enamoradas sin nada que decirse.

Más de dos horas de camino sin despegar los labios. El tiempo pasaba muy despacio. Yo miraba mi móvil una y otra vez, con la esperanza de que a alguien se le ocurriera llamarme, pero no fue así. Busqué juegos que tenía y me dediqué a matar marcianitos como un adolescente.

Por fin llegamos a mi casa. Me bajé del coche, cogí mi maleta y me despedí. Ella levantó la cabeza, pero no emitió ningún sonido. Estaba deseando llegar a mi apartamento, necesitaba llorar, soltar todo lo que tenía dentro, patalear si fuera necesario. El ascensor seguía averiado y tuve que cargar con el equipaje hasta arriba.

En la tercera planta, mi queridísima Puri, esperaba para recibirme. Suspiré e intenté que mi mirada proyectara las pocas ganas de hablar que tenía.

–          Vaya horas de llegar, Yolanda. Mira que pasar el fin de semana con un chico. Cómo se enteren tus padres, ¡qué disgusto se van a llevar! No sé cómo has dejado mancillar tu honor. Si ya sabía yo que eras un poco, ¿cómo decirlo?, ligerita de cascos –ni me molesté en contestar, era mejor dejar que terminara su parloteo-. Mira mi Esther, ella sí que es una mujer de las de verdad, con su trabajo, su casa, esperando a un buen hombre al que poder cuidar. Pensé que se te había pegado algo de ella. No ha conocido hombre, pero vive tranquila porque le acompaña su fe cristiana –aquello acabó con mis nervios.

–          Puri, no he estado con ningún hombre, he ido con una mujer a un balneario.

–          Mucho más tranquila me dejas. Dos solteronas en busca de una presa, ¿eh?

–          No, más bien ha sido que yo quería tirármela, pero ella quiere una relación más seria.

–          ¡Qué barbaridad! ¿Por qué me hieres con tus palabras? Claro, como ahora está de moda eso de ser “mariquita”, tú tienes que serlo. Deberías ir al psiquiatra, quizá con algún antidepresivo se te pase.

–          No, deberías ir tú, porque estás tan sola que no haces más que meterte en la vida de los demás. A quién me follo, es cosa mía. Aunque, quizá lo que tienes es envidia, porque para solterona ya te tenemos a ti. Quizá seas una lesbiana reprimida, ¿lo has pensado alguna vez? Ah, y nadie se cree que tengas cuarenta años, Matusalén a tu lado es un pipiolo. Me das pena.

Puri cerró de un portazo, pero pude oír las risas que provenían de la puerta de al lado. Creo que por fin me iba a dejar en paz. Con el día que llevaba no pude aguantarme la rabia.

Acaba de entrar en el piso, cuando sonó el timbre. Esperaba la venganza de la vecina chismosa, pero era Laura quien apretaba el botón.

–          ¿Eras tú quien le gritaba a la vecina? –preguntó.

–          Sí. Me tenía hasta los huevos.

–          Pues has revolucionado a medio barrio. Están todos abajo comentando tus proezas.

–          Me da igual. ¿Qué quieres?

–          Hablar.

–          Has tenido todo el día para hacerlo. Ahora estoy cansada. Mañana tengo que madrugar. Lo último que me apetece ahora es una discusión de temas sentimentales.

–          Vale, tienes razón. Te llamo un día y hablamos, ¿te parece?

–          Como quieras.

No es que quisiera echar a Laura de casa, pero estaba tan agotada que temía lo que pudiera decirle. No quería tener que arrepentirme aún más de soltar palabras sin meditarlas antes.

Anuncios

About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
Esta entrada fue publicada en Uncategorized, Yoli y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s