Día 13

Tenía pocas ganas de enfrentarme a Laura, y después de lo acaecido, menos aún. Inspiré profundamente y me dirigí hacia ella.

–          ¿Te encuentras mejor? Me ha dicho Carmen que anoche te encontrabas mal y te fuiste –fue lo único que se me ocurrió para romper el hielo.

–          Sí, estoy mejor.

–          ¿Por qué no me dijiste nada? Te hubiera acompañado a casa o a coger un taxi.

–          Te lo dije –sus frases cortas desvelaban lo poco que le apetecía estar ahí conmigo.

–          Lo siento. Bebí demasiado, no lo sé, no lo recuerdo.

–          Pues recuerda una cosa, que sea la última vez que me mandas a la mierda.

–          No te he mandado a la mierda.

–           Anoche lo hiciste y a grito pelado. Una cosa es que tengas dudas sobre tu orientación sexual, que tengas miedo de empezar este nuevo camino y otra muy distinta es que desprecies a alguien que solo quiere ayudarte –sin duda, estaba muy enfadada.

–          Lo siento, de verdad, no recuerdo nada, lo siento.

–          Bueno, da igual. ¿Qué querías decirme?

–          ¿Yo? ¿Sobre qué? –Laura siempre lograba confundirme.

–          No sé, tu amiga me ha dicho que necesitabas decirme algo con urgencia. También podías haber cogido tú el teléfono.

–          No sé qué te ha dicho Carmen, pero yo no tengo nada que ver en esta encerrona. Y no cogí el móvil porque me dolía mucho la cabeza. ¿Para qué me llamaste? Con lo enfadada que estás, creo que algún motivo tiene que haber –yo estaba arrepentida de lo que había hecho, pero tampoco iba a arrastrarme como una lagartija.

–          Estaba preocupada por ti. Me dijeron que te habías ido con una chica y quería saber si te había ido bien el polvo.

–          ¿Qué polvo? Carmen vino a buscarme y me llevó a su casa, ya está.

–          ¿Te follas a la tía que me hace venir un sábado por la tarde? No entiendo nada. Si esto es una broma entre vosotras, a mí dejadme fuera.

¿Todas las lesbianas están locas o qué? No entendía nada. Primero no quiere hablar conmigo, luego sí, después quiere que baile para poder enfadarse, entonces me llama, quiere que conteste, pero no tiene nada que decir y ahora le preocupa que me esté acostando con Carmen. Todas locas.

–          Mira, yo no sé qué te estás imaginando ni qué es lo que pretendes conmigo, pero paso. Y, por si de verdad te interesa, no, no me follo a Carmen ni a ninguna mujer, no lo he hecho nunca y como seáis todas así, dudo que lo haga –dije mientras me levantaba.

Me di media vuelta y me marché. Tenía una resaca monumental y lo último que me apetecía era tener una conversación de besugos con una trastornada.

Camino de mi casa me alegré de que el camarero hubiera estado ocupado y no me tomara nota, porque mi salida hubiera sido menos glamurosa si hubiera tenido que pararme a pagar la cuenta. Por fin había podido salir de una cita con algo de dignidad, a fin de cuentas, el dolor de cabeza había resultado ser útil.

Al llegar al piso, me descalcé, me quité toda la ropa y encendí el aire acondicionado. Mi cuerpo hervía y yo tenía que descender la temperatura como fuera. Los veranos de Madrid son insoportables, si no tuviera que trabajar me habría ido lejos, no sé a dónde, pero muy lejos de toda esta locura. Me tumbé en el sofá y empecé a pensar en playas exóticas.

Cuando parecía que me había relajado y mi calor corporal me abandonaba, sonó la puerta. Debía ser la plasta de mi vecina. A veces pensaba formas de evitar que me llamara, pero solo se me ocurrían métodos tan crueles que rozaban la tortura, cosa que chocaba con mi actitud pacifista.

Me levanté, me puse una bata de verano y me dirigí a escuchar sus interminables quejas sobre el volumen de la tele, del despertador, de los tacones (que no uso), del precio de los periquitos o de cualquier otra cosa que no despertara el más mínimo interés en mí. Abrí sin preguntar, y un torbellino atravesó el umbral a la velocidad de la luz. No me dio tiempo a reaccionar y para cuando quise girarme, Laura estaba sentada en mi sofá vociferando.

 

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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