Día 12

Mis piernas comenzaron a tambalearse al ver a esa descarada pulsar la tecla verde de mi teléfono, pero, me puse aún más nerviosa cuando salió de la cocina y se encerró en el baño para hablar. ¡Maldita mujer entrometida! Fui tras ella y pegué la oreja a la puerta, necesitaba saber qué le estaba diciendo, pero solo alcanzaba a oír un murmullo. Volví a la cocina y esperé.

La conversación no fue breve, y los minutos resultaron eternos. Al fin la puerta se abrió y en la estancia apareció Carmen con su pícara sonrisa, riendo entre dientes. No me podía fiar ni un pelo de esta chica, estaba medio loca.

–          ¿Qué le has dicho? ¿Qué te ha dicho? ¿Qué ha pasado? ¿Metí mucho la pata? –la secuencia de preguntas parecía infinita.

–          Calla ya, que no me dejas hablar.

–          ¡Pues habla!

–          Primero debes contestarme unas cuantas cosas. A ver, ¿te gusta esta chica o solo quieres conservar su amistad?

–          Quiero que no se enfade conmigo.

–          Vamos, que estás pillada hasta las trancas. ¡Qué bonito es el primer amor! –dijo mientras simulaba con la mano un corazón palpitante.

–          ¡Eres idiota! No me gusta, es guapa, lista, divertida y eso, pero nada más.

–          Ya, ya, que todo esto me lo conozco. Si no quieres no lo digas en voz alta, pero empieza a reconocerte a ti misma que te gusta esa chica, porque como sigas así, la vas a cagar mucho más.

¿De verdad me estaría enamorando de Laura? Me gustaba mucho, eso lo tenía claro, pero no sabía si como para intentar con ella algo más allá de una amistad. Esa mañana, cuando desperté desnuda en la cama, por un momento soñé que era con ella con quien había compartido la noche, pero el miedo a que eso hubiera sucedido realmente me había hecho descartar tal posibilidad.

–          Bueno, ¿de qué habéis hablado? –esa espera me mataba.

–          Tienes una cita.

–          ¿Con Laura?

–          No, con Flori, no te jode. Pues claro que con Laura. Esta tarde, a las 6.

–          ¿Dónde?

–          Me ha dicho que tú ya sabías donde.

–          Pues no pienso ir. Esto ha sido una encerrona.

–          Yoli, Laura está enfadada contigo y si no vas esta tarde, creo que no habrá una nueva oportunidad para ti, ni como pareja y, por supuesto, tampoco como amigas.

Me encontraba entre la espada y la pared, pero debía vencer mi vergüenza y enfrentarme a Laura, esa mujer que trastocaba mis emociones hasta el punto de parecer aún más idiota.

Regresé a mi casa. Pensaba darme un baño, pero preferí una ducha, al menos no destruiría nada. Abrí el armario, saqué unos vaqueros cortos y una camiseta amarilla (para pasar desapercibida), me puse unas sandalias y me senté en el sofá. Eran las cuatro de la tarde, no podía ir tan pronto, me quedaría sin uñas, mejor sentarme en el sofá y esperar viendo la tele.

No habían pasado ni dos minutos cuando abrí los ojos. Me desperecé un poco y miré la hora. ¡Joder! Eran las seis y cuarto y yo me había quedado dormida como una gilipollas. Cogí el bolso, las llaves y salí pitando. El bar estaba cerca de mi casa, por lo que el retraso no sería muy grande.

En menos de cinco minutos desde mi despertar había llegado al punto de encuentro.  Laura estada sentada en la misma mesa que la primera vez que le vi. ¡Qué guapa estaba!

–          Ya pensé que no venías –dijo mientras me escrutaba.

–          Sí, perdona, he tenido un pequeño contratiempo.

–          Supongo que no ha sido una fuga de agua, ¿no? –no dejaba de mirarme de una forma muy extraña.

–          No, me he liado y se me ha pasado el tiempo.

–          O te has dormido y ni te has mirado en el espejo antes de salir. Aún tienes la marca de tu mano en la cara y creo que eso reseco son babas, deberías ir al baño.

¡Qué vergüenza pasé! No sabía dónde meterme. Fui al lavabo y entendí por qué me miraba de esa forma. ¡Vaya pintas! Me arreglé como pude y salí con la cabeza gacha para enfrentarme al sermón que me esperaba sentado en aquella silla.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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