Día 3

La noche transcurrió mejor de lo que había imaginado, pero peor de lo que deseaba. Laura no se separó de mí en toda la velada, intentaba introducirme en las variopintas conversaciones de las comensales, pero mi vergüenza iba en aumento.
Aquella chica de la que me enamoré platónicamente ya tenía nombre y formaba parte de mi vida sáfica. Todas las imágenes que mi mente creó a su alrededor, todos los idilios amorosos que me habían acompañado durante meses venían de una chica que me consideraba su amiga y a la que yo llegué a tener un cariño especial. Era un poco extraño incluir a alguien sin rostro en mi círculo de amistades, pero Laura me hacía mucha gracia, a veces era muy dulce y comprensiva, otras morbosa hasta la extenuación, y el compendio de cualidades que ella representaba terminaba siendo curioso en mi nuevo amanecer.
Después de una alborotada cena nos dirigimos a bailar. Yo no sé mover mis piernas más allá de las zancadas predecesoras a la pérdida del autobús, mis acompañantes tampoco destacaban por su dominio de la danza, aunque sí por lo poco que les importaba ese hecho. Laura, sin embargo, movía el cuerpo como atizada por una brisa caribeña, sus manos, sus pies, sus caderas, su cabeza se movían de forma uniforme y envolvente. Aquella diosa lésbica quería hacerme su compañera de baile, pero yo solo era capaz de pensar en cómo se derretiría  mi cuerpo al contacto con su piel.
–    ¿No quieres bailar? Venga, no seas sosa, que solo te pido que muevas el culo, no que nos casemos –me exclamó.
–    Es que no puedo.
–    ¿Cómo que no puedes? ¿Qué tontería es esa?- dijo mientras me sacaba del local- ¿Qué pasa? ¿Te agobian estas cochinonas? No les hagas caso, si no son peligrosas. Además, si bailas conmigo no intentarán nada.
–    El cuatro de octubre a las seis de la tarde, ¿te acuerdas?
–    Sí, claro. La misteriosa tía buena.
–    Pues ya no es misteriosa – confesé.
–    ¿Está aquí? Joer, pues tampoco debía ser tan guapa, porque las más atractivas del local somos nosotras, que ya he estado echando un ojo al percal, y no te creas tú que merece mucho la pena perder mi flamante soltería.
–    Anda, volvamos dentro –pensaba que estaba preparada para mi gran confesión, pero no era así.
Laura me sostuvo del brazo, nunca un escalofrío había circulado a tal velocidad por mi cuerpo. Temblé como una perrillo, y ella me abrazó con la intención de consolarme, aunque el efecto fue justo el contrario, estaba nerviosa, histérica por poder tener a esa mujer entre mis brazos, pero no quería que ese momento pasara.
–    ¿Está con la pánfila de su novia?
–    No – respondí.
–    ¿Entonces qué es? No hace falta que intentes ligártela, pero al menos acércate a ver si es como te la imaginabas, ponle un nombre a tu fantasía erótica.
–    Ya tiene nombre. Y no, no quiero ligármela, ni siquiera podría hacerlo.
–    No te enredes tanto y dime quién es. Ahora no me vengas con que te da vergüenza, yo te he contado toda mi vida sexual en verso y por saber quién te gusta no me voy a escandalizar. ¿Cómo se llama? – su voz era tranquilizadora, pero mis oídos no querían procesar la información como les llegaba.
–    Se llama Laura.
–    Laura… Me gusta el nombre. ¿Qué lleva puesto? Me tienes en ascuas. ¿Soy yo la que perturba tus noches, guapa? – preguntó riéndose, como si no concibiera que eso pudiera ser así.
–    Sí, tú eres esa chica del bar, y aquella supongo que sería tu queridísima Lola. Mira yo no quiero intentar nada contigo, es verdad que me gustaste mucho, pero no quiero una relación, ni un rollo de una noche. No estoy preparada para besar a una mujer, ni a ti ni a ninguna. Me gusta ser tu amiga, me encanta, y no quiero perder lo que tenemos, y menos aún después de habernos visto en persona. Perdona que no te lo dijera antes, pero mi cabeza está hecha un lío. Y no soy una de esas locas acosadoras de las que me hablas, soy normal, joder, normal.
No había terminado aún mi verborrea cuando eché a correr. Sé que Laura me siguió hasta la esquina, pero supongo que, al igual que yo, ella era consciente de que no podía afrontar esa situación y me dejó marchar.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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4 Responses to Día 3

  1. Dyby dice:

    Me encanta tu historia y me ha enganchado bastante desde el capitulo 0! XD Es real??

    • remendona dice:

      Lo primero es darte las gracias por leerme, siempre ánima que alguien saque algo de tiempo para compartirlo.
      Sobre la historia, bueno, creo que si es real o no lo dejo a la elección de cada una, pero prometo desvelarte la verdad al terminar el libro.
      Un besazo.

  2. AURA dice:

    Recien descubro tu blog y ya me ha encantado este relato, me gusta mucho tu forma romantica de escribir, un saludo escritora

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