Día 1

Había pasado un día desde nuestro último encuentro. Volví a aquel bar, a ocupar la misma mesa desde donde te contemplé por primera vez. Había cambiado todos mis horarios para poder llegar antes que el día anterior, con la esperanza de verte entrar, de admirar cómo te sentabas en el mismo lugar que yo estaba reservando para ti.

Pasaron dos horas, y con cada abrir y cerrar de puerta, mi cuello se alargaba hasta la inmensidad para retornar con un nuevo fracaso. ¿Hoy no piensas venir?

Pagué la copa de vino que había pedido, y me marché con la desilusión clavada en mis huesos. Quizá no volviera a verte, pero me gustó que entraras en mi vida. Gracias a ti, ahora soy quien soy, y no una bisexual más, perdida en un mundo de hombres a los que no entiendo y no me atraen. Aún sin haber aparecido hoy, gracias.

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About Remendada

No se me dan bien los idiomas, por eso escribo en clave. Estoy descubriendo Twitter, así es que si tienes algo que enseñarme, búscame http://twitter.com/#!/Sremendada
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